lunes, 20 de diciembre de 2010

La cultura del desgarramiento de ropas, una historia con muchos anónimos

Ya lo dijimos antes: el aficionado es manipulable. Podemos verlo con frecuencia en el deplorable caso de las barras de fútbol, donde los cegados fans se rompen la cara debido a su exacerbada pasión por la camiseta de un equipo, arriesgando su integridad física y su libertad. En la lucha libre existen empresas, particularmente una, el CMLL, que ante la poca popularidad y competitividad de su producto  vive lanzando cortinas de humo, satanizando a su competencia, AAA, a la cual en 18 años no ha podido vencer.

Hace unos meses, se desató una polémica impresionante porque un luchador, que para preservar su identidad de enmascarado llamaremos solamente Silver K., decidió volver a ponerse la misma máscara que en 1987 había perdido en una danza, perdón, en una lucha, ante El Hijo del Santo. Pues nuestro anónimo Silver K., en 2008 y a raíz de una gira realizada a Japón, decidió ponerse de nueva cuenta su tapa, manejando siempre de manera transparente que bajo la misma se encontraba él, cuyo rostro había sido difundido a través de innumerables medios de 1987 a 2008, incluyendo transmisiones de TV de varias empresas, entre ellas una muy grande, a la que,  para evitar revelar más datos y con ello destapar al "enmascarado", llamaremos World Championship W. En la World Championship W., que pertenecía a un magnate a quien llamaremos Ted T., el rostro de Silver K. fue conocido por miles de fans en todo el mercado norteamericano.  Eso sin mencionar su campaña en México y sus múltiples viajes a Japón, donde también es bastante conocido.  ¿Suena creíble que semejante crack de la lucha libre pretendiera engañar a alguien al volverse a poner la máscara, o bajo qué lógica se dieron los desgarramientos de ropas, los rasgamientos de vestiduras?  ¿Éstos hubieran existido si Silver K trabajara en el CMLL o en el sobrevalorado circuito independiente?

Pue sí:  por absurdo que parezca,  la decisión de Silver K. de enmascararse nuevamente provocó un indignamiento considerable entre los sectores mayormente conservadores de la industria, tomando parte del escándalo un organismo descentralizado del gobierno local, que para preservar su imagen pública, denominaremos H. Comisión de Lucha L., presidida, irónicamente, por otro enmascarado que hace las veces de funcionario público sin quitarse la máscara (a quien llamaremos El F.). El organismo tomó cartas, prohibió a Silver K. que se presentara con la máscara, por lo que el anónimo luchador tuvo que hacerse un facepaint simulando su máscara. Cool.

Sucede que en un reglamento, que la extinta Dos de Tres buscó sin hallarlo en las oficinas del organismo, se prohíbe que el luchador se vuelva a enmascarar con su misma imagen, así como con una imagen diferente cuando no han transcurrido cinco años de la caída de su anterior máscara. Pues bien, si el reglamento existe ( suponiendo que El F. no quiso mostrarlo cuando Dos de Tres se lo pidió), el deber del organismo es hacerlo valer, y sobre todo, garantizar que sea aplicado a todos por igual. Hasta aquí, todo bien.

Si con el caso de Silver K. se actuó de una manera, independientemente de si la decisión tomada es o no la mejor, debería actuarse de manera similar con todos los luchadores que se reenmascaran.  Pero no sucede: hace poco vimos a un buen luchador, Mini Psicosis o Pequeño Warrior, perdiendo, en la Arena México, una segunda máscara, misma que se puso en mucho menos tiempo de los cinco años que marca el "reglamento" del organismo. Nadie dijo nada.

El caso de Silver K., tildado de fraude, podría compararse también con el siguiente caso, donde no guardaremos nombres para el anonimato:

El 6 de agosto de 1996, en Tlalnepantla, debuta el equipo de "Los Hooligans", compuesto por Ultimo Guerrero, el que hoy es una gran estrella de la Arena México, y Ultimo Rebelde. Ultimo Rebelde es desenmascarado por El Torero en la Arena Neza en diciembre de 1997, en un match donde Ultimo Guerrero, que no se presentó pues se fue al CMLL, debió haberle compañado. El "Hooligan" Ultimo Rebelde, pocos años después, en 2010, se reenmascara como "Hooligan" a secas, en el CMLL, debutando el 9 de julio de 2002, sin haber cumplido aún los cinco años "reglamentarios" y utilizando prácticamente el mismo personaje de "Hooligan" (aunque el equipo sea parcialmente distinto).
Ultimo Rebelde y Ultimo Guerrero, Los Hooligans




Anteponiendo que estos dos luchadores son dignos de todo mi respeto por su calidad en el ring y por no tener la culpa de que en el CMLL la creatividad nunca haya tocado la puerta;  utilizo estos ejemplos con fines meramente ilustrativos, para hacer, ver, una vez más, que según la óptica de los redacta-pasquines de la Doctores todo cuanto viene de AAA es oscuro, truculento, turbio; mientras que lo que hace el CMLL es, de nacimiento, bañado por la tradición, la pureza y la buena onda.   El pensamiento reaccionario y totalitarista de estas personas, y su forma de manipular al público para ver la paja solamente en el ojo ajeno,  desnuda las carencias técnicas y de mercadeo que el producto del Consejo tiene, la única empresa grande en el mundo actual de la lucha libre que explota descaradamente personajes propiedad de su competencia, y que por otro lado se quiere dar a respetar...  Qué mal se ven.

Si mencionamos casos donde se utilizó la misma fórmula en el pasado, como el de Kendo, quien se puso la misma máscara varias veces agregando "Super" o "Star" al mote, entonces descubriremos la verdad... esto no es nuevo, Silver K. no es el primero en hacerlo, ni el último, ni nada... y lo más llamativo desde mi punto de vista: dos hechos muy similares son vistos de diferente forma: cuando AAA lo hace, es "fraude", "como siempre", "qué se puede esperar de la triste", "eso les pasa por ver esa empresa".  Sin embargo, los primeros consumidores de la lucha Triple A son todos los que escriben eso. El verdadero daño a la lucha que puedo vislumbrar en todo esto, es el tratar de estancarla, el no dejarla evolucionar, el creer que lo que uno cree, su gusto o percepción individual, o sus relaciones sociales, son útiles para la lucha libre...

El peor crimen contra la lucha libre es el permitir que personas que desconocen la lógica de la industria la dirijan y reseñen. Justo como desde 1992, en la Arena México, viene sucediendo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Porque usted lo pidió: Charly Manson regresa a casa

Charly Manson, con "un contrato" del CMLL

A petición popular y sobre el regreso a Triple A de Charly Manson, de cuyas deficiencias, especialmente en lo referido a su comportamiento como profesional ya hablamos previamente,  haré pequeña una analogía y  unos comentarios breves. Aunque el amigo RobViper ha venido a dejar un comment al blog, pidiéndome que escriba que Manson es un ídolo, debo aclarar que eso último ya lo había hecho, al reconocer que era el único luchador importante entre toda la desgastada y pésimamente manejada historia de la "invasión a la México".

Lo sucedido con Charly Manson se puede analizar desde varias ópticas, y básicamente es el propio luchador quien sabe perfectamente todo lo que envuelve su partida de AAA en 2009, antes de Héroes Inmortales III, y su actual regreso; por si fuera poco, está por demás hablar de esos hechos cuando previamente hice una entrada sobre el tema, criticando duramente a Charly.

Charly Manson en el videojuego Héroes del Ring de AAA

La analogía: equiparo la relación entre el CMLL y los luchadores externos que contrata, con la de un hombre que piensa que por el hecho de tener cualidades inherentes,  su bella mujer estará atado a él por siempre. Aunque la tenga muerta de hambre, reprimida, sin desarrollo personal, y hasta golpeada; el tipo está seguro de que su chica seguirá a su lado, pues se sabe atractivo para las mujeres que no lo conocen, y por ende no han vivido la miseria y la muerte intelectual (dixit Alex Koslov) a su lado. Resultado: la bella chica está junto a él, hasta hartarse de la situación, y se retira.  La única manera de que esta historia terminara de otra forma, es que la chica, por alguna razón, viviera en un régimen de institución total, recluída, sin contacto con el exterior, como los niños y la esposa de la cinta El castillo de la pureza, de Arturo Ripstein -como sería con los luchadores cuya carrera completa ha sido en el CMLL, la mayor parte tienen gran amor a la camiseta y desconocen lo que existe afuera-.

Me parece válido analogar así a  luchadores externos que entran al CMLL, empresa de tradición, que en vez de hacer una competencia leal, se dedica a fomentar una permanente cortina de humo con la cual los luchadores, sobre todo los más jóvenes, creen que pisar el ring de la Arena México es como caminar sobre el agua. Los que han estado en Triple A y luego van allá,  se dan cuenta rápidamente de que en proyección, dinero y popularidad las cosas no se comparan entre una empresa y la otra. Unos regresan y otros se aguantan, pues tienen ya la puerta cerrada para volver.

Sin embargo, teniendo comprada a una buena parte de la prensa escrita, y con el recurso de hacerse siempre los mártires y los puritanos -aunque su conducta es la más inmoral, pues, entre otras cosas,  viven plagiando personajes e ideas provenientes de AAA-, es fácil que los aficionados sensibles y manipulables estén de su lado -aunque cada vez son menos los fans que creen su discurso-.  El motivo de la existencia de este blog es, justamente, que los aficionados aprendan a analizar las situaciones fuera de la perpetua visión unipolar y "conveniente" para la Arena México y sus personas ad hoc.

Citemos un ejemplo: se ha hablado de que AAA está peleando la titularidad de Máscara Sagrada y Psicosis para opacar la llegada del ex Latin Lover a la México, que esas cosas se hacen previo a un "golpe mediático" para Triple A.   ¿Vamos a hablar ahora de golpes mediáticos, cuando el luchador más importante dentro del storyline más relevante del CMLL -no sólo actual, sino quizá en diez años-,  el que llegó y rapó a uno de sus más grandes íconos, Negro Casas, el que su departamento de programación reconoció como un luchador competitivo y maravilloso; ése luchador,  los dejó tirados para volver a Triple A? ¿Hablaremos de golpes mediáticos?

No estamos retirando lo dicho previamente sobre Manson, sólo enfatizando en la excelente jugada que Triple A hizo para callar bocas. Callarlas, con hechos tangibles, a aquellos que afirmaban que AAA teme una desbandada masiva hacia el mundo del pago por porcentajes.

¿Por qué el silencio del CMLL y su gente esta vez?...  ¿Su estrategia es quedarse callados para minimizar el hecho, o no saben qué decir?

Aunque sólo ha sido un silencio parcial, para quien entiende el engranaje del medio de la lucha: el periódico Metro publicó, dos días seguidos, de la mano de Jorge Marrón, un texto orientado a mostrar a Manson "coercionado" para volver a AAA, y otro mostrando a Rey Bucanero en una estúpida foto-parodia de la pose clásica de Manson. Tal vez el "Buca" va a "tomar prestadas" algunas cosas ahora que Manson salió de allá, como cuando Garza dio rienda suelta a sus habilidades de imitador de Alex Koslov, habiendo partido éste hacia la tres veces estelar. Total, que imitar se les da bastante bien en la Doctores.  Por cierto, Metro es un medio que casi toda la semana publica inserciones pagadas del CMLL. Bella coincidencia.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Octagoncito, el mejor miniestrella hoy en día: la estabilidad arroja dividendos


La lucha libre es un entorno cambiante, donde todos los días los espectadores podemos esperar las situaciones más inverosímiles.  Los luchadores y en general todo el talento envuelto en la producción del espectáculo se mueve de un lado a otro, de una empresa a otra, buscando mejores oportunidades de desarrollo, mismas que, desgraciadamente para los que escuchan el "canto de las sirenas",  pocas veces cristalizan. En el caso de los luchadores, los cambios de empresa los convierten, efímeramente, en el foco de atención de los fans, pues el cambio de bandera es un elemento que siempre despertará el morbo generalizado. No en vano el turn de un luchador, de técnico a rudo o viceversa, sigue siendo llamativo con todo y el paso de las décadas, y lo desgastada que esta fórmula podría parecer.

Octagoncito es un caso muy especial, pues es de los luchadores que han buscado estabilidad en sus carreras, una estabilidad que va más allá del sólo hecho de permanecer en la misma empresa que le dio su primera oportunidad. Aunque de por sí el grupo de luchadores que se mantienen fieles a sus empresas toda su carrera es reducido, más pequeño luce si de entre éste buscamos a los elementos que se han mantenido vigentes y con suficiente presencia en las carteleras. Sobrarán dedos de la mano si de entre este último subgrupo nos quedáramos sólo con los que están, tras diez o más años de su llegada a su empresa, en plenitud de facultades físicas. Octagoncito reúne estas cualidades, y una más, que aunque parece notable no es fácilmente reconocible: de entre todos los luchadores que han utilizado un personaje que previamente ha sido portado por otro, prácticamente ninguno ha logrado permanecer mucho tiempo ni colocarse en el gusto del público -con la obvia excepción de La Parka-. Esto aplica para todos los casos, dentro y fuera de AAA: Máscaras Sagradas, Metros, Oros, Misteriosos, Broncos, Psicosis, etcétera; es difícil utilizar un nombre que fue previamente portado, es pesado para un luchador, es estresante a priori para él. Hay algunos que no pueden soportarlo psicológicamente, temen al portador previo, temen al público y también a sí mismos.  La Parka es otro caso de éxito, que no solamente alcanzó -con esfuerzo- el pedestal en que se encontraba L.A. Park cuando dejó AAA en 1996, sino que lo superó en popularidad y proyección a nivel nacional.

Octagoncito llegó a Triple A en 1996 encarnando el personaje de Panterita, primero, y luego el de La Parkita, aunque fue como Octagoncito su verdadera consolidación, cuando tomó el personaje en 1997, mismo que había sido previamente portado por otro elemento dentro del período 1992-1995.  El primer Octagoncito había salido de AAA para ser independiente, donde se mantiene hasta la fecha, llegando inclusive a trabajar para WWE en dos diferentes oportunidades, sin embargo su proyección en México bajó drásticamente desde ese lejano '95 en que salió de AAA, y hoy su trayectoria en el país ha quedado sumida en el olvido, al grado de que cuando los medios especializados refieren a "Octagoncito", el lector piensa de inmediato en el nativo de Martínez de la Torre, Veracruz, al segundo y único Octagoncito, el de AAA.  Octagoncito no ha estado, ni necesita estar, en WWE, o en algún lugar rimbombante que no sea su casa, AAA, la que le ha dado todo lo que su carrera es.   Y el mejor argumento para apoyar esa hipótesis es éste: el de AAA es el único luchador vigente que porta el personaje de Octagoncito, que es reconocido por el original Octagón; es Campeón Mundial Mini. Aparece en la televisión con frecuencia y los niños lo reconocen.

En su carrera como tal, Octagoncito ha alternado con tres diferentes Mascaritas Sagradas: Mascarita Sagrada Jr. -Tzuki-, Mascarita Sagrada (erróneamente llamado Mascarita Sagrada 2000, aunque nunca fue ése su nombre)  y el Mascarita Sagrada actual.   Han pasado frente a él dos Mini Psicosis -uno de los cuales fue desenmascarado por él-, llegó a hacer pareja con minis de la vieja guardia, fue campeón nacional, y hoy es el digno Campeón Mundial Mini de AAA.

Comparemos su caso con el de algunos contemporáneos suyos,  que se fueron de AAA, y que participaban dentro de la misma división:


  • Espectrito I, que llegó a ser considerado como el más grandioso mini, luchísticamente hablando: semi retirado y en el olvido los últimos años de su carrera
  • Mini Psicosis, hoy reempaquetado como el mini de Black Warrior en el CMLL, y que apostará su máscara hoy por la noche; si perdiera, tendría frente a sí un difícil panorama para seguir adelante en esa empresa
  • Mascarita Sagrada Jr. / Tzuki, ha tenido toda suerte de personajes, desde Mini Max, Mini Rey Misterio Jr., etcétera, con y sin máscara, y ha estado por todas las empresas que ha podido.  Se ha dado a conocer que este luchador ha tratado en diversas ocasiones de luchar, de manera fraudulenta, bajo el equipo de Mascarita Sagrada en promociones del norte de México y sur de los Estados Unidos.

 Los tres ejemplos descritos arriba, han visto sus carreras caer a raíz de su salida, como ha ocurrido con otros luchadores de talla normal, contemporáneos de Octagoncito, que también abandonaron AAA. Citemos tres ejemplos:
  • Venum, conocido en Promo Azteca y los indies como Venum Black. Un luchador que, de haber permanecido en AAA, sería sin duda alguna un pilar indiscutible de la empresa, por su calidad y originalidad. Hoy, desaparecido, luchando en el norte en pequeñas funciones.
  • Super Nova, conocido como Mike Segura en IWRG. Aunque su talento es grande, se encuentra estancado en el mismo lugar en las carteleras dentro de la misma arena. Pudo haber sido un luchador con buena paga y grandes marquesinas. Pero dejó su oportunidad por ir por ahí, en busca de mejores oportunidades que probablemente nunca llegaron.
  • Pentagón, segunda versión, o Pentagón Black en los indies, Joe Mercado. Un luchador talentoso, fue el original Dr. Cerebro en IWRG y es el más notable Pentagón en AAA, pues su predecesor, Jesús Andrade Salas o "El Susto" -Espanto Jr./Santo Negro- se lesionó y retiró al poco tiempo de haber adoptado el personaje. Pentagón II estuvo en los hechos más relevantes de AAA hasta su salida, como el pique con Los Gemelos Brenan. Tenía un excelente manejo del micrófono y podía haber hecho mucho más. Tras su partida, lo más relevante que hizo fue perder la máscara.
Ahora comparemos la carrera de Octagoncito con la de otro elemento que se inició por esos años y que se ha mantenido en la empresa: Mini Abismo Negro, otro triunfador y columna vertebral de la división mini de AAA... otro punto en favor de la estabilidad.

La estabilidad en la lucha libre no solamente es quedarse siempre en una empresa, son muchos factores: es evidente que Octagoncito entrena de manera constante, pues eso se ve reflejado en sus actuaciones a través de la T.V., ya no es el mismo joven que llegó sediento de triunfo a AAA, pero parece que lo fuera, su imagen y rendimiento están intactos.
Aunque como en toda regla, hay excepciones, una de ellas sería L.A. Park, quien cuando dejó AAA siguió siendo una estrella, la mayor parte de los luchadores que no mantienen una estabilidad en sus carreras y que son propensos al canto de las sirenas, han desaparecido del firmamento, mientras otros, regularmente más jóvenes, ocupan los lugares vacantes con singular alegría. Así, la lucha libre se renueva, como dice la canción que sale en El Rey León, en un ciclo sin fin. La estabilidad, empero, sólo es buscada por los racionales. Y esos son los que terminan siendo los Octagoncitos, los La Parka, los Shawn Michaels, los Undertakers: los que no solamente son fieles a quien les dio la oportunidad. Son inteligentes. Salve el Campeón Mini AAA: Octagoncito.

Octagoncito desenmascara a Mini Psicosis en 2005