lunes, 20 de junio de 2011

Balance de Prometeo sobre las dos grandes funciones del fin de semana

La historia de la crónica luchística, por no ir más lejos, demuestra que, para establecer juicios acertados, es necesario esperar a que los acontecimientos se desarrollen:  no lanzar anatemas a priori, sino evaluar todos los elementos cuando éstos ya son visibles, pues los hechos se han consumado. Así, basándonos en argumentos sólidos, construír opiniones que aporten.

Por esa razón, he esperado un lapso considerable, hasta después del evento magno de AAA y de la lucha de apuestas del CMLL, para emitir un punto de vista.

Si antes de entrar en detalle me refiero a cuál creo que es el saldo para ambas promociones luego de sus eventos, afirmaré que éste es positivo. No solamente es benéfico para AAA y para CMLL, sino para toda la lucha libre mexicana en su conjunto: soy un firme defensor de la tesis de que, sin AAA y el CMLL, la lucha libre mexicana no sería la industria millonaria que genera miles de fuentes de trabajo, no sería la generadora de un espectáculo de vanguardia, uno de los pocos shows masivos, si no es que el único, donde México se encuentra en un nivel no sólo competitivo sino de liderazgo.    Ni DTU, ni IWL, ni EAW, UWE, etc., etc., son empresas que cuenten con la infraestructura, el talento y la exposición para mantener vivo el negocio, y menos para servir de fuente de trabajo a los luchadores profesionales -los estrellas, aquellos que viven o podrían vivir de su actividad en el ring, círculo al cual, sin excepción, todos los de esas pequeñas promociones quisieran llegar-.

Así las cosas, el hecho de que AAA y CMLL hayan conseguido, con 24 horas de diferencia, excelentes entradas en sus respectivos eventos, nos habla de que tenemos una industria más sólida que lo que la WWE quisiera, en su insistente embestida sobre México.

El pasado reciente nos ha dejado ver cómo Dorian Roldán ha buscado una alianza con el CMLL, misma que no se dio debido al orgullo, la abulia y quizá la falta de visión del dueño de la empresa de la Doctores. Sin embargo hay un factor que no se ha mencionado con todas sus letras, y que si no estuviera convencido de que el CMLL es operado por gente ciega, sorda, muda y tal vez tarada, creería que la decisión de no unirse con AAA contra el enemigo común fue un acierto: la competencia hace crecer a la industria. El mejor ejemplo, por obvias similitudes, que puedo utilizar respaldando esta afirmación, es el crecimiento del propio wrestling. WWE es lo que es, gracias a la competencia con WCW en los noventa.  Gracias a las Monday Night Wars, el wrestling en su conjunto se desarrolló rápidamente, en cuestión de una década, de locales de 3000 aficionados y un evento grande con un local monstruo al mes (justo como AAA y casi también el CMLL) a una industria que cotiza en la bolsa, que se presenta en locales tipo PPV dos veces por semana, y llena. Quien vivió como espectador esa etapa, sabe a lo que me refiero; asi entonces la competencia entre AAA y el CMLL es capaz de llevar, como sucedió, a que dos grandes eventos en la misma ciudad y con un día de  diferencia sean exitosos.  Veamos el caso individual de cada una de las dos empresas:

AAA tras Triplemanía XIX

Triplemanía XIX fue un éxito total, y es lógico, pues tuvo una gran campaña de promoción, un éxito que además llevó a fortalecer la alianza con TNA (una alianza real, no como la que tuvo efímeramente con el CMLL, donde nunca vimos estrellas de la talla de Jarrett o el campeón mundial en turno, en la México, aunque sí estuvieron luchadores de gran calidad como los MCMG).  

Triplemanía y su contexto previo me recordaron un relato del escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia (qepd), de su libro autobiográfico El rock de la cárcel, donde el protagonista es detenido por fumar marihuana y trasladado a la capital. Llegando a las afueras, uno de los policías señala las luces de la orbe y dice algo como: "¿Ves lo que está allá? Todo eso es mi territorio".  En futuras referencias que el autor hace a dicho policía, lo menciona como "el dueño de la Ciudad de México".  El CMLL, cada vez que AAA anda por estos lares, se comporta como ese policía. El Consejo siente el ansia irrefrenable de demostrar al mundo que es el dueño de la Ciudad de México, aunque esto le cueste destapar, uno tras otro, a los pocos luchadores conocidos que le quedan.  Aún así, con todo y la máscara que cayó, Triplemanía fue un éxito en todos los sentidos, una muestra más de que no importa que una minoría forera se desgarre las ropas criticando, porque una verdadera masa sedienta de entretenimiento sigue ciegamente a AAA cuando ésta tiene un evento de esta índole, y que de los otros, la minoría, se puede esperar que se queden en su casa trolleando o, incluso, que compren un boleto para ser testigos de la historia.

El CMLL tras su evento

Si bien la empresa Lutteroth sufre de una dolorosa carencia de estrellas taquilleras, ése no es su problema principal, sino la falta de talento y de convicción de quienes la dirigen. Un entorno donde todo se mueve entre familiares y compadres, donde prevalecen los favores a cambio de pomos y la resistencia al cambio es la principal directriz,  no es óptimo para que una compañía progrese. El CMLL deja ver que sufre el duro lastre de una política donde el gato deja que los ratones jueguen.  La mayoría de las empresas privadas, sobre todo las que son exitosas, tienen un estricto control sobre sus empleados, y aquí pareciera que sólo importan las opiniones de diversos grupos de interés, cuyo objetivo es posicionar a sus amigos y mecenas, no desarrollar la compañía. Su pleito con Super Luchas, donde se ha llegado a utilizar a un payaso disfrazado de periodista (el conocido pesetero Javier Muñoz "Camarín") como argumento para señalar un supuesto complot de Super Luchas, es sólo una muestra más del clima de cacería de brujas que prevalece en sus oficinas, donde los propios empleados (Pánico, Colombo, Sandra Granados, Julio César Rivera) generan chivos expiatorios para buscar la paja en el ojo ajeno y evitar así que su cloaca de corrupción, pero sobre todo de ineficiencia, salga a relucir a los ojos de su patrón.    Enrique Yniesta, un joven periodista, todavía de edad escolar, es otro ejemplo de ello, ya que él fue el causal de una amenaza de veto contra Box y Lucha que orilló al chico a salir de la revista de Camacho.


El CMLL está optando, conscientemente o no, por la también buena opción de buscar la competencia y no la unión con AAA, sólo que no parece considerar que históricamente ha estado muy por debajo de la empresa Peña en audiencias, y que eso puede llevarlo a estancarse aún más en un momento crítico en su historia. Siguen siendo la empresa más antigua del mundo y eso les dota de un halo de seriedad, pero cosas como su intento por registrar a Sin Cara solamente dejan ver que están desesperados, y que siguen sin comprender que esto es un negocio y no hay que tomarlo personal, guardar rencores absurdos, nada más falta que cuando Místico salga de W, le apliquen aquella de que está en la Paco's blacklist y que no puede volver, aunque venga calientito y sea todo un imán de taquilla. ¿Estúpida decisión si así fuera?...  Sí, pero es el CMLL y de ellos se puede esperar todo, si el Cardenal Alonso está "enojado" porque tal o cual persona se fue, ¡Cuidado! Porque nunca podrá volver a pisar la sacrosanta catedral.

Innegable es que aquellos que se van, es porque su talento los hace proclives a recibir propuestas de otras promociones, como el caso de Averno y Místico, o incluso de su hermano Argos, o en su momento de Konnan, Octagón y multitudes de luchadores que los han dejado; y los que se quedan no lo hacen por lealtad (salvo casos contados como el de Atlantis), sino porque a)  No interesan a otra empresa, o b) No saben que les puede ir mejor en otro lado.   Como sea, el CMLL tiene un gran inconveniente: manejado por gente que en el mejor de los casos luchó en la Pista Revolución y que pareciera que no tiene creatividad alguna, está destinado al fracaso en la competencia a la que han decidido ir. Tal vez esa empresa pueda seguir operando hasta el fin de la humanidad en números negros, pues su estructura con locales propios, concesiones y patrocinios se lo permite, pero eso no es competir, sino subsistir.

Si eligieron confrontar a AAA, ésta parece dispuesta a hacerlo, pero teniendo presente que el enemigo común es el emporio de McMahon. Una cosa es competir con el CMLL, y otra muy diferente es que éste sea el verdadero enemigo.

 Aquel que siempre funciona en plan de intervención, como aspiradora corporativa, y oprime a otras empresas (incluyendo a TNA), es un enemigo y no un competidor. Es una amenaza para toda empresa de menor tamaño.  Desde AAA, TNA y el CMLL, hasta las sobrevaloradas indies. Ese enemigo es la WWE.

La entrada que el CMLL tuvo, que fue buena, habla de que es una empresa que sabe sobreponerse a factores como un bloqueo promovido -con justa razón o no, no tengo elementos para opinar, salvo que esto deja ver que en ambos lados se dan las mismas situaciones, pero no son juzgadas equitativamente- por Tony Rivera y el Barzón.   Sobre esta movilización, que algunos sugirieron se trataba de un auto bloqueo orillado por el supuesto de que la venta de boletos era ínfima y no querían quedar mal ante la potencial buena entrada que se avecinaba para AAA, la realidad -como siempre- dejó ver que no era tal, que el plantón fue levantado, la función realizada y la entrada aceptable. A tontas y a locas, quizás, pero el CMLL se anota un éxito.

 Estamos a un año de Triplemanía XX. Seguro que, si nos es posible, en 2012 estaremos hablando de una AAA muchísimo más fuerte. Si no, al tiempo. El éxito en este evento debe ser utilizado por AAA -y el mismo caso por el CMLL-  para mejorar todas las áreas de oportunidad que tiene, pues seguro habrá de tener un papel esencial en la lucha para combatir al producto que se cocina en Stamford.

En todo este contexto, puedo celebrar otra cosa además del éxito de Triplemanía XIX: la W tuvo un pago por evento, y nadie en todo México está hablando de lo sucedido ahí. La lucha libre mexicana ganó esta vez, aunque la batalla decisiva aún, y no comamos ansias, está por librarse.

miércoles, 8 de junio de 2011