martes, 5 de enero de 2016

Los pseudo analistas, dañinos para la lucha libre

Es normal que, con el advenimiento del internet, la difusión de la lucha libre profesional haya sufrido una drástica e irreversible transformación. En alguna editorial Ernesto Ocampo apuntaba esto, señalaba que la llegada de los sitios web especializados afectó irremediablemente a las hasta entonces hegemónicas y respetadas revistas impresas, y eso es cierto.

Si bien poseer una revista como artículo coleccionable y desde luego la propia información proveniente del material impreso son factores que siguen siendo valorados por mucha gente, es un hecho que el internet, y en una etapa más reciente, las redes sociales, han venido a transformar drásticamente la forma en que los aficionados se informan e interactúan. Analicemos aquel pasado, cuando existían las revistas y el periodismo especializado,  y el actual presente, lleno de aficionados-marks-haters, dividiéndolos en dos:


  • El viejo modelo


En el pasado, la revista especializada era el espacio prácticamente exclusivo en el que el medio luchístico y sus INTEGRANTES: luchadores, empresarios, matchmakers, periodistas, publirrelacionistas, se expresaban. Es decir, era el foro en que la gente que estaba EN el universo de la lucha libre, vertía la información que llegaba a los aficionados.

El viejo modelo permitía que fueran los cerebros detrás del negocio los que decidían de qué manera se manejaba y fluía la información. Todo se volvía aspiracional para el aficionado, que reconocía al talento y a los distintos protagonistas, y sabía que para opinar tenía que informarse.

En este período siempre hubo revistas dadas a la polémica, como en su momento lo fueron Lucha Libre, Halcón: Sólo Lucha Libre, Super Luchas bajo la dirección de Antonio Peña o Box y Lucha durante la etapa de Promo-Azteca (cuando cada empresa tenía su propia columna en la revista, y todas utilizaban su espacio para atacar a las demás).

Existía el mal remunerado oficio de periodista luchístico, del que surgieron nombres que en su tiempo decían mucho, como Héctor y José Luis Valero, María Teresa Medina, Ricardo Morales, Fernando Gómez Arias, Rafael Olivera "El Árbitro" y otros, entre los que destaca el propio Ernesto Ocampo, quien aportó una visión más global a la prensa especializada, y más tarde resucitó durante varios años la revista Super Luchas.

En las revsitas especializadas sí había polémica, también había crítica. Es más: se hablaba no sólo de luchadores sino también de sucesos que acontecían tras bambalinas; se criticaba por igual a programadores, encargados de prensa, luchadores, promotores y a otros periodistas.  Sin embargo, salvo excepciones dignas del olvido, y me refiero a personas que escribían de lucha sin saber escribir, ni tampoco saber nada de lucha, eran especialistas los que utilizaban la pluma. Gente que, con o sin preparación académica, asumía la comunicación como una responsabilidad social y trataba de ofrecer un producto profesional, que si bien no sorprendería a Vicente Leñero, sí tenía sus estándares de calidad. Esas publicaciones y textos los hacían personas que estaban dentro del medio, y por lo tanto cuidaban la lucha libre al saberla un negocio noble que alimenta a muchas familias.

Este modelo generaba verdaderos aficionados, que se contentaban con idolatrar y seguir a sus luchadores favoritos, y de entre los cuales surgían aquellos que se esforzaban legítimamente para saber más, empaparse soñando ser parte del medio y, finalmente, su perseverancia podía llevarlos a trabajar en él.




  • El actual modelo
Hemos llegado a un tema más complicado, el del actual modelo, donde ahora son grupos de pseudo fans quienes "democráticamente" hablan, opinan, linchan y ningunean al luchador y a todos los que están en el medio. Y es normal, ya que las redes sociales han abierto la puerta para que las personas sin voz, opinen, lo cual no está mal, debería ser un ejercicio positivo, si no fuera porque la mayoría escribe sin argumentos, y como se ha dicho hasta el cansancio, oculto tras el anonimato de un teclado.

Muestra de lo que puede hacer uno de estos haters, destapando luchadores, aparentemente sin  más motivo que llamar la atención. SUPERMARK
Hace poco vi a un tremendo mark con página de Facebook, escribir: "hoy se cumple un aniversario de que Héctor Garza fuera arrestado por posesión de drogas", a lo que Remo Banda, el original Volador, le contestó que 1. A los muertos se les respeta y 2. No eran drogas, y le pidió que se informara antes de escribir algo.

Otro pseudo aficionado por el estilo, también con página de Facebook, se la pasa asegurando cosas de vestidor, que difícilmente, incluso quienes sí trabajan en el medio, podrían asegurar, como decisiones de programación. Recientemente este mismo individuo publicó una foto sin máscara de un luchador, sin ninguna razón ni justificación. Más tarde,  jugando al adivino y un poco al paparazzi, aseguró a quién le va a ganar la cabellera dicho elemento los próximos meses, de quién es familiar, etc.

Este tipo de pseudo aficionados, evidentemente, son nocivos para la lucha libre. No compran boletos, pagos por evento o mercadería oficial, ni hacen una difusión seria y profesional del espectáculo, no. En vez de eso tratan de dañar a las empresas, talentos y personas que mantienen viva la lucha libre, entretenimiento del que México todo debería estar orgulloso. Y no propongo que los aficionados sean focas que todo lo aplaudan, pero para poder criticar es necesario tener conocimiento de causa, poseer bases, elementos concretos a señalar. En resumen, conocer a profundidad de lo que se habla. Si no es así, si sólo sabes por suposiciones o chismes u oídas, y ni siquiera entiendes con claridad las características de lo que piensas criticar, no lo hagas: lo deseable es guardar silencio, escuchar y leer a los que saben, y luego emitir opiniones fundamentadas. Si no fuera así el proceso del conocimiento, no existirían los libros ni las universidades, y cualquiera podría ser escritor o ingeniero.

Se dice que una vez un creativo extranjero dijo sobre este tipo de haters: "me critican porque quieren mi trabajo", y es posible que sea así, pero por desgracia para ellos pocos tienen en realidad algo qué aportar. Sólo saben dar críticas destructivas y peor aún, sin argumentos, con total desconocimiento de qué demonios es la lucha libre profesional. Son como el chico que es despreciado por la joven a la que ve inalcanzable, y como represalia empieza a hablar mal de ella; en pocas palabras el hater de Facebook es una persona que, como tantas otras en todos los ámbitos de la vida, habla sin saber, movido sólo por la frustración de que las cosas no son como piensa que deben ser.

En contraste, en el actual modelo también existen casos de reporteros y fotógrafos web, que sí respetan la lucha libre y se esmeran por informar al público sobre lo que sucede en el ring, logrando buenos resultados y el apoyo de muchos aficionados. Aunque son los menos, ya que siempre será más fácil recurrir al morbo y la descalificación que al trabajo duro y profesional, también merecen una mención por su esfuerzo en pro de la industria que todos dicen amar, aunque se comporten como si la odiaran a muerte.




miércoles, 23 de diciembre de 2015

La creación de nuevos ídolos y la venda llamada nostalgia

Mucho se habla de que las empresas de lucha libre han tenido dificultades para crear nuevos ídolos a lo largo de los 15 años que lleva este siglo. Y sin duda esta crítica es una de las más recurrentes que se pueden ver en las redes sociales, y aunque muchas veces contradigo este tipo de comentarios he de reconocer que éste tiene mucho de cierto, ya que, en efecto, la creación de estrellas de los años recientes no ha sido la más prolífica de la que se tenga memoria. Hagamos un ejercicio evaluatorio de este tema.

Antes de tocar el punto, quiero matar una gran falacia en la que mucha gente cree, conscientemente o no: todo tiempo pasado fue mejor. El creer que los luchadores de antes son mejores que los actuales sólo por ser eso, de antes, es una práctica poco crítica. Para hacer un comparativo válido entre el antes y el ahora debemos de quitarnos una venda, o varias, de los ojos, pero referiré a la que nos ciega por medio de un elemento muy frecuente: la nostalgia. Para hacer este ejercicio, debemos necesariamente hacer la nostalgia de lado. Hecho el disclaimer, sigamos.

Es común leer en las redes sociales comentarios de aficionados que critican a AAA y el CMLL y a sus actuales luchadores, comparándolos con los que antes tenían y añorando los días de gloria de estos luchadores de antaño y de lo sanas que las empresas estaban cuando los tenían en su elenco. Por ejemplo, leí un comentario de un aficionado que posteaba la imagen de un cartel de hace no muchos años en el que aparecían Dr. Wagner Jr., L.A. Park, Hijo del Perro Aguayo, Héctor Garza, etcétera, y comentaba algo así como que esos-sí-eran-luchadores, no-como-los-luchadores-de-papel-de-ahorita (sic).

Es gracioso recordar que más o menos por la época en que AAA basaba sus carteleras en los nombres arriba mencionados, recuerdo haber leído comentarios llamándolos luchadores de papel, y asegurando que Los Vipers y Los Batos Locos sí eran luchadores. De igual manera, cuando todavía Los Vipers y Los Batos luchaban en la empresa, se les llamaba luchadores de papel creados por la publicidad, copias, etcétera, mientras que Fuerza, Panther, Lizmark, Morgan, y otros que para entonces ya no estaban en AAA, esos sí eran luchadores. También cuando surgió AAA, muchos aficionados resistentes al cambio opinaban que los mencionados no eran luchadores y que las buenas luchas eran las de José Luis Barajas "El Faraón" y Alfonso "El Tanque" Dantés. Y seguramente en los tiempos de éstos también había aficionados márgaros que lloraban por la época de gloria del El Cavernario Galindo, aseverando que ésos sí eran luchadores. Es un fenómeno que se repite una y otra vez provocado por la nostalgia, esta última una venda en los ojos que nos hace poco objetivos, sesgando nuestras críticas.  Lo mismo se da en muchos otros ámbitos: Kimba el León Blanco y Candy Candy sí eran caricaturas, no Dragon Ball.  Dragon Ball y Los Caballeros del Zodiaco sí eran caricaturas, no Bob Esponja, y así hasta el infinito. Es un hecho: la nostalgia resta objetividad a nuestras críticas. Si YO lo vi de niño, es porque era fabuloso. Ahora que ya no soy niño, lo que le gusta a mi hijo está mal o es de un perfil más bajo que lo que a mí me gustaba. Cuestión de ego y naturaleza humana.

Bien, quitémonos ya la venda de la nostalgia y analicemos. ¿Qué ídolos de gran envergadura tiene la lucha libre hoy en día, surgidos en los últimos años?

Tras el fenómeno del Místico original y el encumbramiento mundial de Rey Mysterio, se han generado pocos ídolos de estatus permanente en México. Hay estelaristas regulares, pero no muchos luchadores han llegado al nivel de ídolo.

Vamos a hacer un ejercicio. Analizando el cartel del evento Infierno del Ring del CMLL, a realizarse el día de navidad de 2015, podemos leer los siguientes nombres en la lucha principal: Blue Panther Jr., Sangre Azteca, The Panther, Tritón, Esfinge, Pegasso, Fuego, Raziel, Super Comando, Cancerbero y Puma. Se trata de una lucha de apuestas, por lo que la ausencia de estrellas consagradas se entiende. Abajo tenemos a Carístico, quien en el pasado fuera el gran ídolo Místico, unido a Místico II, ante el ex estrella de AAA Cibernético, quien también llegó a ser taquillero y es un estelarista consolidado. Con Ciber subirán Volador Jr., un ídolo en la Arena México, y Último Guerrero, otra estrella consagrada que podría considerarse hecho en este siglo (aunque su carrera empezó años antes, de hecho con este nombre debutó en Promo Azteca). En las luchas de abajo destaca Máximo, quien para sorpresa de muchos se convirtió en Campeón Completo del CMLL, pero aún está lejos de ser un ídolo, y en el bando rudo alguien que se podría considerar un ídolo local del circuito de esa empresa: El Negro Casas.

Hablando de nombres no es un mal programa, y nos muestra que la escuela de creación de talento sigue funcionando, a pesar de que no siempre cuente con la mejor dirección. También podemos ver que los nombres fuertes (taquilleros, mediáticos) son los menos. Y así, con este tipo de programas realizados de manera periódica (quitando, por supuesto, la lucha de apuesta), el CMLL sigue sin conseguir buenas entradas en sus locales.

En contraste, llama la atención lo sucedido el domingo 27, donde la presencia de Los Dinamita, Atlantis, Rayo, Octagón, etc., logró una entrada aceptable en la México, como no se había visto en un buen tiempo. Aquí es donde la venda de la nostalgia, mezclada con el cariño que los aficionados le toman a ciertos luchadores,  juega nuevamente su papel,  sin importar que luchadores como Octagón ya no hagan prácticamente nada arriba del ring. Y quiero aclarar: no está mal el hecho de querer ver a esos luchadores que llevan más de 25 años en la brega, pero no podemos negar que la venda de la nostalgia hace que no le demos oportunidad a elementos nuevos; por ello la responsabilidad sobre la falta de ídolos actuales recae, en parte, en la propia afición, estacionada mentalmente en el pasado.

No obstante, el ídolo actual del CMLL, que si bien no tiene el nivel que tuvo Místico pero sí está cerca de ser el ídolo por excelencia de esa empresa, es sin duda Rush. Es un caso legítimo de un ídolo natural creado ahí.

En el caso de AAA, donde las entradas generalmente son excelentes en las plazas donde se presenta y aún tiene la ventana de la televisión abierta para exponer su contenido,  la empresa ha trabajado proyectando durante años a talentos como Fénix, Daga, Aerostar, Drago, Taurus y varios más, pero sin lugar a dudas el más importante de esta generación ha sido Pentagón Jr., un hombre nacido para la lucha libre, que consigue cimbrar las arenas cuando se presenta con su gran carisma. Un ídolo nato que sin importar su papel de rudo despiadado y tramposo, es aclamado por la gente tanto en México como en Estados Unidos, donde es una de las principales figuras de Lucha Underground.


Igual que su competidora, AAA tiene muchísimo talento joven en sus filas, mucho del cual ya ocupa lugares estelares junto y ante los grandes nombres de la empresa como Rey Mysterio, La Parka y El Mesías. Sin embargo, hay que señalar que a pesar de la presencia del Cero Miedo y de las oportunidades estelares a los jóvenes, la producción de ídolos también ha sido lenta e incluso se ha recurrido en años recientes a leyendas como Los Villanos, Psicosis, Canek y otros, apelando a la nostalgia.

En la lucha libre americana se vive exactamente lo mismo, y basta con recordar las constantes apariciones en la WWE de elementos como Shawn Michaels, Scott Hall, Kevin Nash, X-Pac, Faarooq, John Bradshaw Layfield, New Age Outlaws y muchos otros ya retirados, para "calentar" los programas de televisión, sin mencionar los nombres de Sting, Undertaker y el propio Triple H. Hoy por hoy la nostalgia vende, y más considerando que los niños de hace 20 años ahora son adultos con poder adquisitivo.

Puede que esta crítica, que señala que las empresas no han creado ídolos, tenga mucho de cierto. Pero generalmente al hacerla olvidamos un factor muy importante: la evolución de los medios, que incluye la llegada y masificación del internet. A mayor oferta de medios y contenidos, mayor determinación del espectador para decidir qué es lo que ve en ellos. Así, menor "verticalidad" y centralización en cuanto al flujo del contenido que se consume. Antes, en México, la gente veía lo que Televisa decidía que iba a ver. Hoy esta realidad ya ha empezado a diluirse, y la audiencia se ha vuelto más independiente y a la vez menos impresionable. Hoy, "crear un ídolo" ya no significa, requiere, plantea, lo mismo que hace veinte años. Crear un ídolo ya no es lo que era.

La oferta de contenidos y de entretenimiento en general ha aumentado en todo el mundo (no es coincidencia que el fenómeno se repita en distintas empresas y países), y con ello ha emergido un nuevo tipo de audiencia, a la que la lucha libre tiene que impactar y enamorar para sobrevivir. La diferencia entre la época anterior y la actual es que ahora es necesario echar mano de nuevos recursos y estrategias. Los tiempos en los que El Toreo se llenaba cada domingo solamente con la publicidad que le daban las revistas de lucha libre, son historia. Los tiempos en que los aficionados reaccionarios que desean volver al pasado, también. Un réquiem para la nostalgia, mientras nos descubrimos los ojos.





martes, 5 de mayo de 2015

El mito

"Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquella fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre".
Pronto
 

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Será cierto que algo sucede en el CMLL?


Una de las críticas más recurrentes por parte de los visitantes de este blog ha sido que, siendo un espacio que debería girar en torno a Triple A, generalmente publica entradas acerca de lo que sucede fuera de ella.  Si bien es cierto que una de las finalidades del blog era precisamente desmentir las falacias que durante años se han utilizado para desprestigiar a la empresa Peña, también lo es que quienes piden que hable de AAA en mis comentarios tienen razón y que, sin descartar los textos del tipo que este sector no quiere ver (y que son los que generan más comentarios y seguramente, lectores) es hora de comenzar a hablar de lo que está pasando dentro de AAA y sus repercusiones.

No obstante lo antes escrito, me permitiré hacer un post más sobre el CMLL, empresa que  por causa o no de Ernesto Ocampo y su equipo, es el tema del momento en la lucha libre.  Todas las empresas de lucha (y mucho más allá) quisieran que se hablara de ellas en esos términos, como "el tema del momento". El CMLL, empero, esta padeciendo una inédita serie de críticas dentro y fuera de la red, por las cuales hasta aquellos que regularmente daban más importancia a la compañía Lutteroth y la defendían a capa y espada, han comenzado a abandonarlos para esgrimir posturas más críticas y, por fin, dejar de defender lo indefendible.

En internet se notan los cambios:  RobViper, quien sin empacho ha admitido que, aunque le gusta el CMLL, éste se encuentra hoy por debajo de AAA, mientras que el polémico blog de enfrente  (Coliseinos), se ha puesto a defender al CMLL de la marejada crítica que se le vino encima,  en vez de continuar con su tradicional filia por denostar a AAA, por cierto, no siempre con los mejores argumentos.

Hay que desglosar bien los puntos.    Primero, la objetividad:

  • El CMLL, con todo y que está acostumbrado a entradas bajas,  está registrando las peores audiencias en mucho tiempo en sus eventos en vivo.
  • Varios estelares han abandonado la empresa (cosa que, en una empresa con suficiente infraestructura sí afecta, pero no es tan letal, prueba de ello el propio CMLL).  Héctor Garza, Texano Jr. y Mascarita Dorada parecen ser los primeros de una larga lista, donde el primero se va de la empresa renunciando al Campeonato Mundial Completo, hecho que ha sido infravalorado, demostrando con ello dos cosas: uno, que los campeonatos del CMLL están tan mal planeados y manejados, que si su campeón máximo los deja eso es lo de menos; y dos, que a la fanaticada le importa tan poco un campeón del CMLL que nadie ha hecho gran ruido sobre el tema en los foros y demás. En Estados Unidos, si, digamos, Randy Orton, apareciera en TNA siendo el campeón reinante de la otra empresa, para ésta sería una catástrofe de proporciones bíblicas.
  • Pese a su aparato de propaganda, subvencionando a revistas como Box y Lucha y teniendo un incisivo infiltrado en la directiva de Luchas 2000 (Julio César Rivera), además de tener a sueldo a casi toda la planilla de reporteros de la fuente en los diarios y de comprar inserciones en éstos de manera permanente, el gran público es cada vez más indiferente a su producto, que aunque tiene una gran calidad, es obsoleto ante el mercado actual.  
Ahora la subjetividad:

  • Super Luchas mantiene constantes críticas hacia ellos. Aquí las opiniones están muy divididas, y nuevamente el CMLL y sus partidarios han lanzado una cortina de humo, argumentando que dicha postura se debe a que el equipo de la revista en cuestión pretende desplazar de sus cargos a los dinosaurios Mar y Colombo, para llevar su estilo de lucha a la Arena México (pretensión que, de existir, no me parece ilegítima ante la paupérrima creatividad y cultura luchística demostrada mil veces por tales individuos).


Partiendo de lo anterior, no puedo dejar de emitir una opinión ante el hecho de que la empresa en funciones más antigua de la industria esté (me vino a la mente la palabra desmoronándose) haciendo el ridículo de la peor manera y enterrándose a sí misma, y trataré de emitirla de la manera más breve y respetuosa que me es posible:

De todos es sabido que la EMLL es una empresa que se dirige prácticamente  sin la supervisión de su líder, Francisco Alonso Lutteroth; este hecho vuelve directamente responsables a sus empleados del éxito o fracaso del producto.  Bien. Si ellos, el CMLL,  decidieron ignorar la propuesta de alianza que Dorian Roldán les formulara, es porque tomaron la decisión, muy digna, de recorrer el camino con sus propias estrategias.  Hasta aquí todo en orden, pero cuando está comprobado que dichas estrategias no son malas sino pésimas, es tiempo de cambiar el rumbo.

Los problemas del CMLL son muchos: sus personajes son malos, sus rivalidades y secuencias peores, sus fieles siguen jactándose de que el mejor talento joven está con ellos mientras programan una lucha de apuestas entre Blue Panther y Felino y por otro lado ninguno de los talentosos luchadores jóvenes toma la estafeta dejada por Místico.  La crisis en el CMLL es evidente y como consecuencia de esto el talento comienza a buscar pastos verdes. Es muy fácil aplaudir al talento joven cuando no se tiene en sus filas a Wagner, L.A. Park y otros, aplaudirlo mientras se le pagan sueldos bajos basados en tabuladores, mientras se les alimenta de ilusiones, de promesas. La doctrina que habla acerca de el "honor" de luchar en la "Catedral" de la lucha libre es perecedera, no la van a creer todos y  los que la creen no vivirán siempre en el dogma, la lucha libre es un negocio y sus ejecutantes necesitan ser estrellas con el nivel de vida de una estrella, con la fama y reconocimiento que por su esfuerzo merecen.

Casos sobran para darnos cuenta de que sí existe la crisis creativa de la que habla Super Luchas, uno de ellos el reciente debut de Titán y Tritón. Dejando de lado el tema del muchacho independiente que venía usando el nombre, la sola presentación de los dos jóvenes con estos personajes nos dice que ni siquiera es posible para esta gente la creación de nombres nuevos.

Durante años se habló de que AAA reciclaba nombres, pero la cloaca está destapada y cada vez es más notorio cómo se demuestra que la principal recicladora de nombres, con casi 8 décadas en esa línea, es precisamente el CMLL, que no sólo recicla sino se apropia personajes de otros, mientras AAA sólo ha peleado por la titularidad de los personajes propios.

Nombres como Bronco, Sombra, Angel de Oro, Angel de Plata, Bengala, Cholo, Diamante, Guerrero Maya, Metro, Trueno, Valiente, Tritón, Titán, La Máscara y varios más, reciclados o incluso plagiados, como en el obsceno caso de Fresbee, creación de Antonio Peña utilizada hoy con nombre y máscara en la Doctores; el robo de la imagen de Máscara Dorada, creada por Antonio Peña, la utilización descarada de marcas registradas como Alebrije y Psicosis y el hoy develado mundialmente por la WWE, hurto del proyecto de personaje de Místico en perjuicio del ahora Hunico; todo esto nos indica que, en efecto, la creatividad no es el fuerte de quienes hoy tienen las riendas de la programación en la Arena México.

Aunque muchos marks de internet sostengan que AAA recicla nombres y estallen rabiosos cuando, por ejemplo, se lanza un nuevo Psicosis, el reciclaje en el CMLL es permanente, una constante, tanto así que no sería extraño ver un nuevo Místico próximamente.  Esta política, como se puede ver, es llevada mucho más lejos por la México, utilizando descaradamente aquello que no le corresponde, en aras de llenar vacíos creativos por medio de productos creados en su competencia. Por un lado cobijan a quienes hablan de que el luchador es el que hace el nombre, y por otro reciclan cien veces personajes de comprobada inutilidad y sostienen públicamente que Místico no se puede llevar su nombre porque es de ellos.    Como cereza en el pastel, no se me puede ir la mención, intentan registrar el personaje de Sin Cara, creado por otra empresa, ante el IMPI.

Al parecer los presuntos creativos del CMLL no vieron el video del Fua en Youtube, porque parece faltarles motivación. Las ideas en esta empresa brillan por su ausencia y es un hecho que por más conferencias de prensa y presupuesto despilfarrado en "chayote", las cosas en esa compañía siguen por el mismo camino, el del fracaso, el de la realidad que les golpea y que va a alejar más a la gente de sus taquillas.

Si existe un problema personal o conflicto de intereses entre el CMLL y quienes lo critican, es cosa que ignoro y la verdad no me interesa mucho. Lo que es un hecho es que el declive viene con "v" mayúscula en la Doctores y que son sus propios empleados quienes han dado, a través de su ya largo tiempo como cardenales de la "Catedral", los argumentos para que la crítica los despedace. Y los seguirá deshaciendo mientras continúe teniendo elementos para ello y, sobre todo, esa crítica cuente con mayor preparación, análisis y conocimiento de la industria que aquellos que están en los escritorios de Dr. Lavista. Y termino con la obvia pero imprescindible conclusión: mientras los dueños del CMLL despiertan, las estrellas a las que dieron empuje se alejan, y los fans fieles que los sostenían comienzan a dibujar en sus rostros el gesto inconfundible del desencanto. El castigo de ellos es mucho más cruel que las críticas de Super Luchas. Ese castigo es la indiferencia. Cuando se tomen medidas, supongo, ya a nadie le va a importar.

viernes, 16 de septiembre de 2011

¿A alguien le quedaba duda?



Hace unos días, me encontré en Youtube con un video clásico, en el que Shawn Michaels, en ese tiempo "comisionado" (sic) de la -entonces- WWF, traiciona a su amigo X-Pac y lo golpea con una silla en la cabeza. Esto no tendría nada de raro, si no fuera porque el título del video afirmaba que éste video estaba censurado, porque en él HBK le "rompía la cara" a "un luchador" con una silla.

La total ignorancia del fan que subió el video me puso a pensar en el gran número de personas que comenta en las páginas y foros, que opina sin saber de lo que está hablando. Si resulta triste el hecho de que la gente continúa tragándose sin masticar todo lo que la hoy WWE arroja a sus pantallas, más triste aún es que el autor del upload, siendo lo suficientemente fanático como para subir un video de esta empresa, no lo sea tanto como para informarse antes de emitir una afirmación.

Este comportamiento, esta tendencia a opinar sin tener la más remota idea de lo que se habla, se repite en todos los innumerables ámbitos de la actividad humana: política, literatura, negocios, historia, religión...   La gente opina y opina, creyendo que la libertad de expresión, ganada a costa de la sangre de gente que sí se informó y trabajó duro para ganar, de entrada, su propio derecho a poder opinar (y que no hablaba desde la comodidad y anonimato de un IP), es una suerte de permiso divino para decir estupideces. 

Como lo prueban ya los jueces más duros e irrefutables, que son los hechos consumados, el caso del ex Místico  fue una estrategia de promoción perfectamente elaborada por la WWE con miras a reforzar su nuevo "juguete", su producto latino -mexicano, más específicamente- de elite con miras a sus próximas y primeras funciones para la TV en territorio nacional.

Muchos se quejaban de un Sin Cara "usurpador", refiriéndose irónicamente al original Místico, es decir Incógnito/Hunico.  Otros hablaban de "justicia poética", pues de todos es sabido que el personaje Místico le fue robado a Hunico, no por el talentoso Místico "famoso", sino por el CMLL, que le arrebató su historia, nombre y proyecto al joven proveniente de Juárez.  Si bien no podemos descartar que el personaje fue hecho grande por el Místico hermano de Argos y Argenis gracias a su inigualable calidad, pensar que la WWE "hacía justicia" es como creer que Al Capone fue un hombre honrado. La WWE no hace justicia, su historia no la deja ver como el Robin Hood de la lucha libre sino todo lo contrario. Es de suponerse, incluso, que el hecho de haber sido Hunico el elegido no sea necesariamente por la historia previa con el personaje, sino por ser el único (o el Hunico, si se tolera la ironía) con las características para tomar el rol de "Fake Sin Cara".

Volvemos a hablar de historia: si los hoy "fans a toda prueba" de la WWE supieran un poco de la empresa que adoran, sabrían que uno de los mayores fiascos en su historia fue la creación, en 1996, de las falsas versiones de Diesel (interpretado por Glane Jacobs, hoy conocido como Kane) y Razor Ramon (que fue Rick Bogner, conocido en New Japan como Big Titan), tras la salida de los originales, Kevin Nash y Scott Hall, con destino a WCW.  Las nuevas versiones fueron reprobadas duramente por los fans y prensa de la época, lo que obligó a su desaparición, no sin antes ganar ul premio como la táctica promotoril más infame otorgado por Pro Wrestling Illustrated.  

En una época de competencia encarnizada contra WCW, la WWE utilizaba tácticas absurdas y desesperadas, pero en una era en que se ha convertido en  un monopolio transnacional, ¿Necesitaría generar una copia de un personaje que tiene sólo unos meses de proyección?

Voy a compartir algunos -quizá no todos- de los puntos que, desde mi óptica, señalaron siempre que Sin Cara -Místico en el CMLL- volvería a su sitio para encarar al impostor:

  • Los comentaristas originales de WWE continuaban señalando la trayectoria de Sin Cara en México como si se tratara de Místico "famoso", práctica poco usual en una segunda versión de un personaje: cuando Razor Ramon fue suplantado, lo mencionaban como de Miami, Florida (siendo Bogner canadiense), pero no decían, por ejemplo, que había sido Campeón Intercontinental (logro del anterior Razor, Scott Hall). 
  • Desde el debut del segundo Sin Cara (Hunico), enfatizaban en que "había ganado peso". Si WWE quisiera ocultar la "suplantación", no marcaría las diferencias, menos las físicas, entre el anterior Sin Cara y el nuevo.
  • Sin Cara (Hunico) no copiaba los movimientos de Sin Cara (Místico), al menos no al pie de la letra, como lo hicieron Diesel II (que como Kane continúa haciendo numerosas movidas de Kevin Nash, como el sidewalk slam y los codazos al rival colocado en los esquineros) y Razor Ramon II, cuyos repertorios se volvieron la copia exacta de los de Nash y Hall.
  • Si a alguien le quedaba duda, la agresión a Bryan Danielson, a quien venían manejando como amigo de Sin Cara y el hecho de que cuando el Sin Cara (Hunico) habló, se enfatizó en que "Sin Cara no habla",  fueron la cereza en el pastel para, ahora sí, afirmar que pronto veríamos de nuevo al primer Sin Cara. Y así fue.

lunes, 8 de agosto de 2011

Hacia Héroes Inmortales, ya comienzan los homenajes a Antonio Peña

Hace 22 años, en  1989, un genio llamado Antonio Peña H. tuvo una visión, una idea original: hacer que luchadores de talla pequeña lucieran los mismos equipos y nombres que los grandes ídolos de tamaño normal. Así, surgió la primera generación de miniestrellas, encabezada por Mascarita Sagrada (debutados el 22 de septiembre de 1989), en la Arena México. La idea, originalmente y como todas las que aportaba Don Antonio, fue rechazada, satanizada y desacreditada por los sectores más reaccionarios de la lucha libre profesional, desde comisionados hasta periodistas, algunos de ellos todavía allegados a la empresa Lucha Libre Internacional, que continuaba promoviendo con relativo éxito en El Toreo de Cuatro Caminos. Como siempre pasaba, la idea de Don Antonio prosperó, y el grupo encabezado por Mascarita Sagrada se convirtió en un ingrediente fabuloso que deleitaba a chicos y grandes en las arenas.

 En 1991 se crea el Consejo Mundial de Lucha Libre, organismo que pretendía ser más que una simple marca comercial para denominar a la EMLL: planteado como un cuasi cuerpo colegiado, que aglutinaría promotores y los incluiría en la creación de directrices, el CMLL tuvo como una de sus primeras labores la implementación de campeonatos mundiales propios, mismos que serían exclusivos del circuito coliseíno.  El CMLL tuvo su propio campeón mini, en la persona de Mascarita Sagrada.

Pasado el tiempo, ya en 1992, Don Antonio deja PROMCR (Promociones México-Coliseo-Revolución, el CMLL, pues) y forma AAA. Los mejores minis de la división se van con él, así como la mayoría de los mejores "tallas normales" de las dos empresas. Los miniestrellas se convierten en una pieza importante en la nueva compañía, donde llegan a participar interactuando con los luchadores de talla normal en los polémicos Relevos AAA y más tarde en paridad, en la modalidad Sécond-Mascota.

Volviendo al presente, hace poco leí en un periódico que el CMLL estaría festejando el "19" aniversario de los miniestrellas, y me dí cuenta que la empresa está contando mal, pues en 2011 estarían cumpliendo 22 años y no 19.  Son 19 desde que Don Antonio se fue de la México, no desde que nació la división en esa empresa. En su ring,  los miniestrellas (aunque camuflajearon el nombre poniéndoles "Pequeños Estrellas") tienen 22 años y no 19, debutaron en 1989, con casi 3 años de existir cuando sus mejores exponentes dejaron ese elenco para ir a AAA.

Disfrazar la cifra, aparentemente por desvirtuar que esta implementación la hizo Antonio Peña, hace ver al CMLL, nuevamente, como una empresa paranóica, que teme hasta de su propia historia, cual ratón en el hocico de un gato.  El hecho de negar que la división surgió en 1989 es como si se dijera que el personaje de Stone Cold Steve Austin nació en el momento en que Vince Russo abandonó la empresa McMahon, y en el aniversario de esa fecha se le diera un reconocimiento a Austin.

Como quiera que sea, vaya un aplauso a todos los miniestrellas que nos han dado grandes momentos a los aficionados en este, su 22 (veintidos) aniversario, y también un reconocimiento al CMLL por homenajear a Antonio Peña a través de estos festejos, que hasta una torneo de apuestas involucran. En el mismo tenor, todos esperamos  la fiesta para conmemorar el aniversario de la implantación en México de la lucha en jaula.  

Antes de Héroes Inmortales, recordamos al gran creativo de la lucha libre mexicana y padre de los miniestrellas, Don Antonio Peña.



lunes, 20 de junio de 2011

Balance de Prometeo sobre las dos grandes funciones del fin de semana

La historia de la crónica luchística, por no ir más lejos, demuestra que, para establecer juicios acertados, es necesario esperar a que los acontecimientos se desarrollen:  no lanzar anatemas a priori, sino evaluar todos los elementos cuando éstos ya son visibles, pues los hechos se han consumado. Así, basándonos en argumentos sólidos, construír opiniones que aporten.

Por esa razón, he esperado un lapso considerable, hasta después del evento magno de AAA y de la lucha de apuestas del CMLL, para emitir un punto de vista.

Si antes de entrar en detalle me refiero a cuál creo que es el saldo para ambas promociones luego de sus eventos, afirmaré que éste es positivo. No solamente es benéfico para AAA y para CMLL, sino para toda la lucha libre mexicana en su conjunto: soy un firme defensor de la tesis de que, sin AAA y el CMLL, la lucha libre mexicana no sería la industria millonaria que genera miles de fuentes de trabajo, no sería la generadora de un espectáculo de vanguardia, uno de los pocos shows masivos, si no es que el único, donde México se encuentra en un nivel no sólo competitivo sino de liderazgo.    Ni DTU, ni IWL, ni EAW, UWE, etc., etc., son empresas que cuenten con la infraestructura, el talento y la exposición para mantener vivo el negocio, y menos para servir de fuente de trabajo a los luchadores profesionales -los estrellas, aquellos que viven o podrían vivir de su actividad en el ring, círculo al cual, sin excepción, todos los de esas pequeñas promociones quisieran llegar-.

Así las cosas, el hecho de que AAA y CMLL hayan conseguido, con 24 horas de diferencia, excelentes entradas en sus respectivos eventos, nos habla de que tenemos una industria más sólida que lo que la WWE quisiera, en su insistente embestida sobre México.

El pasado reciente nos ha dejado ver cómo Dorian Roldán ha buscado una alianza con el CMLL, misma que no se dio debido al orgullo, la abulia y quizá la falta de visión del dueño de la empresa de la Doctores. Sin embargo hay un factor que no se ha mencionado con todas sus letras, y que si no estuviera convencido de que el CMLL es operado por gente ciega, sorda, muda y tal vez tarada, creería que la decisión de no unirse con AAA contra el enemigo común fue un acierto: la competencia hace crecer a la industria. El mejor ejemplo, por obvias similitudes, que puedo utilizar respaldando esta afirmación, es el crecimiento del propio wrestling. WWE es lo que es, gracias a la competencia con WCW en los noventa.  Gracias a las Monday Night Wars, el wrestling en su conjunto se desarrolló rápidamente, en cuestión de una década, de locales de 3000 aficionados y un evento grande con un local monstruo al mes (justo como AAA y casi también el CMLL) a una industria que cotiza en la bolsa, que se presenta en locales tipo PPV dos veces por semana, y llena. Quien vivió como espectador esa etapa, sabe a lo que me refiero; asi entonces la competencia entre AAA y el CMLL es capaz de llevar, como sucedió, a que dos grandes eventos en la misma ciudad y con un día de  diferencia sean exitosos.  Veamos el caso individual de cada una de las dos empresas:

AAA tras Triplemanía XIX

Triplemanía XIX fue un éxito total, y es lógico, pues tuvo una gran campaña de promoción, un éxito que además llevó a fortalecer la alianza con TNA (una alianza real, no como la que tuvo efímeramente con el CMLL, donde nunca vimos estrellas de la talla de Jarrett o el campeón mundial en turno, en la México, aunque sí estuvieron luchadores de gran calidad como los MCMG).  

Triplemanía y su contexto previo me recordaron un relato del escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia (qepd), de su libro autobiográfico El rock de la cárcel, donde el protagonista es detenido por fumar marihuana y trasladado a la capital. Llegando a las afueras, uno de los policías señala las luces de la orbe y dice algo como: "¿Ves lo que está allá? Todo eso es mi territorio".  En futuras referencias que el autor hace a dicho policía, lo menciona como "el dueño de la Ciudad de México".  El CMLL, cada vez que AAA anda por estos lares, se comporta como ese policía. El Consejo siente el ansia irrefrenable de demostrar al mundo que es el dueño de la Ciudad de México, aunque esto le cueste destapar, uno tras otro, a los pocos luchadores conocidos que le quedan.  Aún así, con todo y la máscara que cayó, Triplemanía fue un éxito en todos los sentidos, una muestra más de que no importa que una minoría forera se desgarre las ropas criticando, porque una verdadera masa sedienta de entretenimiento sigue ciegamente a AAA cuando ésta tiene un evento de esta índole, y que de los otros, la minoría, se puede esperar que se queden en su casa trolleando o, incluso, que compren un boleto para ser testigos de la historia.

El CMLL tras su evento

Si bien la empresa Lutteroth sufre de una dolorosa carencia de estrellas taquilleras, ése no es su problema principal, sino la falta de talento y de convicción de quienes la dirigen. Un entorno donde todo se mueve entre familiares y compadres, donde prevalecen los favores a cambio de pomos y la resistencia al cambio es la principal directriz,  no es óptimo para que una compañía progrese. El CMLL deja ver que sufre el duro lastre de una política donde el gato deja que los ratones jueguen.  La mayoría de las empresas privadas, sobre todo las que son exitosas, tienen un estricto control sobre sus empleados, y aquí pareciera que sólo importan las opiniones de diversos grupos de interés, cuyo objetivo es posicionar a sus amigos y mecenas, no desarrollar la compañía. Su pleito con Super Luchas, donde se ha llegado a utilizar a un payaso disfrazado de periodista (el conocido pesetero Javier Muñoz "Camarín") como argumento para señalar un supuesto complot de Super Luchas, es sólo una muestra más del clima de cacería de brujas que prevalece en sus oficinas, donde los propios empleados (Pánico, Colombo, Sandra Granados, Julio César Rivera) generan chivos expiatorios para buscar la paja en el ojo ajeno y evitar así que su cloaca de corrupción, pero sobre todo de ineficiencia, salga a relucir a los ojos de su patrón.    Enrique Yniesta, un joven periodista, todavía de edad escolar, es otro ejemplo de ello, ya que él fue el causal de una amenaza de veto contra Box y Lucha que orilló al chico a salir de la revista de Camacho.


El CMLL está optando, conscientemente o no, por la también buena opción de buscar la competencia y no la unión con AAA, sólo que no parece considerar que históricamente ha estado muy por debajo de la empresa Peña en audiencias, y que eso puede llevarlo a estancarse aún más en un momento crítico en su historia. Siguen siendo la empresa más antigua del mundo y eso les dota de un halo de seriedad, pero cosas como su intento por registrar a Sin Cara solamente dejan ver que están desesperados, y que siguen sin comprender que esto es un negocio y no hay que tomarlo personal, guardar rencores absurdos, nada más falta que cuando Místico salga de W, le apliquen aquella de que está en la Paco's blacklist y que no puede volver, aunque venga calientito y sea todo un imán de taquilla. ¿Estúpida decisión si así fuera?...  Sí, pero es el CMLL y de ellos se puede esperar todo, si el Cardenal Alonso está "enojado" porque tal o cual persona se fue, ¡Cuidado! Porque nunca podrá volver a pisar la sacrosanta catedral.

Innegable es que aquellos que se van, es porque su talento los hace proclives a recibir propuestas de otras promociones, como el caso de Averno y Místico, o incluso de su hermano Argos, o en su momento de Konnan, Octagón y multitudes de luchadores que los han dejado; y los que se quedan no lo hacen por lealtad (salvo casos contados como el de Atlantis), sino porque a)  No interesan a otra empresa, o b) No saben que les puede ir mejor en otro lado.   Como sea, el CMLL tiene un gran inconveniente: manejado por gente que en el mejor de los casos luchó en la Pista Revolución y que pareciera que no tiene creatividad alguna, está destinado al fracaso en la competencia a la que han decidido ir. Tal vez esa empresa pueda seguir operando hasta el fin de la humanidad en números negros, pues su estructura con locales propios, concesiones y patrocinios se lo permite, pero eso no es competir, sino subsistir.

Si eligieron confrontar a AAA, ésta parece dispuesta a hacerlo, pero teniendo presente que el enemigo común es el emporio de McMahon. Una cosa es competir con el CMLL, y otra muy diferente es que éste sea el verdadero enemigo.

 Aquel que siempre funciona en plan de intervención, como aspiradora corporativa, y oprime a otras empresas (incluyendo a TNA), es un enemigo y no un competidor. Es una amenaza para toda empresa de menor tamaño.  Desde AAA, TNA y el CMLL, hasta las sobrevaloradas indies. Ese enemigo es la WWE.

La entrada que el CMLL tuvo, que fue buena, habla de que es una empresa que sabe sobreponerse a factores como un bloqueo promovido -con justa razón o no, no tengo elementos para opinar, salvo que esto deja ver que en ambos lados se dan las mismas situaciones, pero no son juzgadas equitativamente- por Tony Rivera y el Barzón.   Sobre esta movilización, que algunos sugirieron se trataba de un auto bloqueo orillado por el supuesto de que la venta de boletos era ínfima y no querían quedar mal ante la potencial buena entrada que se avecinaba para AAA, la realidad -como siempre- dejó ver que no era tal, que el plantón fue levantado, la función realizada y la entrada aceptable. A tontas y a locas, quizás, pero el CMLL se anota un éxito.

 Estamos a un año de Triplemanía XX. Seguro que, si nos es posible, en 2012 estaremos hablando de una AAA muchísimo más fuerte. Si no, al tiempo. El éxito en este evento debe ser utilizado por AAA -y el mismo caso por el CMLL-  para mejorar todas las áreas de oportunidad que tiene, pues seguro habrá de tener un papel esencial en la lucha para combatir al producto que se cocina en Stamford.

En todo este contexto, puedo celebrar otra cosa además del éxito de Triplemanía XIX: la W tuvo un pago por evento, y nadie en todo México está hablando de lo sucedido ahí. La lucha libre mexicana ganó esta vez, aunque la batalla decisiva aún, y no comamos ansias, está por librarse.