jueves, 17 de febrero de 2011

Magnus: el deseo casi reprimido de seguir explotando lo propio


Luego de que su luchador estandarte partiera de sus filas, el CMLL tuvo la super genial idea de lanzar un nuevo elemento con una imagen símil, aparentemente para "tomar su lugar". Este nuevo luchador, que debutó el viernes pasado, responde al nombre de "Magnus", y en honor a la verdad, resulta en la primera impresión casi idéntico al desertor.   Ya si uno lo ve con detenimiento, se percatará de que la máscara y el resto del equipo son diferentes, aunque están clara y contundentemente inspirados en el personaje que usaba el que partió.

Si bien es cierto que mis críticas hacia el CMLL son por lo regular duras, esta vez no voy a lanzar mis anatemas terribles por lo que hizo, sino por lo que no hizo.

Cuando una empresa de lucha libre, espectáculos, broadcasting, etcétera, es dueña de un personaje, dentro de cualquiera de los rubros que eso abarca, tiene el derecho total e irrestricto de explotarlo de las maneras que considere convenientes según sus intereses comerciales, mediáticos, etcétera. En el mismo orden de ideas, el CMLL decidió, tras un evidente lapso de evaluación, continuar explotando la imagen que su promoción creó. Tan es su derecho hacerlo como el de Marvel sobre Spider-Man (no es alusión al hijo del Volador).

Las opciones que la empresa de la Doctores tenía ante la súbita salida de su luchador, ya han sido ampliamente expuestas, y entre éstas, aparecían como las más acertadas:

1. Olvidarse del tema y buscar impulsar otros talentos. Tarea difícil, pues ni el luchador conocido como La Sombra, quien ha ganado luchas de apuestas ante grandes luchadores, venciéndolos incluso con su propia llave final, ha logrado llegar a la idolatría.

2. Lanzar otro luchador con el mismo nombre e imagen, sin dar explicaciones, y

3. Lanzar otro luchador con el mismo nombre e imagen, haciendo pública la transición (lo que ha sido llamado personaje franquicia) como en Japón ocurrió con Tiger Mask.

Las tres me parecen opciones válidas, independientemente de cuánto pudieran gustar al reducido pero fiel núcleo de fans del CMLL.    Sobre la opción dos, el lector (si todavía me queda alguno) podrá pensar que el CMLL no hace eso de relanzar el mismo personaje con otro luchador sin decir nada, que esas son prácticas de AAA, que en el ring sagrado de Paco Papá Pirata eso no ocurriría ni en sueños, y se persignará encomendándose a Salvador Lutteroth González y al Cavernario Galindo. Para evaporarle esa peregrina idea, hipotético lector, citaré los nombres de Bronco, La Sombra, La Máscara, Metro, Tigre Blanco y Máscara Mágica (hay más, pero esos me llegan a la mente ahora), donde el CMLL lanzó en silencio otra versión cuando dejó de contar con los servicios del luchador original. Incluso en el caso de Máscara Mágica el suplantado fue ni más ni menos que Eddie Guerrero, y no recuerdo que alguien emitiera juicios morales al respecto. Obvio, ninguno de los personajes citados tiene la relevancia del que nos ocupa, pero nos sirve para ejemplificar que el manejo libre de los personajes originales de una empresa no es cosa nueva en el CMLL.  Más escandalosos resultan los casos Máscara Dorada, donde el equipo entero fue creado por Antonio Peña y utilizado previamente en AAA, igual que el equipo actual que usa La Sombra, que es el de El Brillante, personaje originario de AAA; o los más obscenos casos donde utilizan personajes completos que no son suyos, como Alebrije o Psicosis, sin olvidar los plagios "casuales" de motes que AAA hiciera famosos diez años atrás, como los de Freesbe y Super Nova, cualquier fan de más de 20 años recuerda estos nombres ORIGINALES de AAA que por alguna inexplicable coincidencia aparecieron un día en el CMLL con otros luchadores.


El CMLL dejó muy claro que necesita la imagen del luchador que se fue, al lanzar a Magnus. Hizo evidente, también, que no le importa la opinión del puñado de afición chifladora y abucheadora que los va a ver a su arena (total: no llenan) y lanzó un Magnus un tanto escuálido, un tanto nervioso, enfundado en la imagen del que se fue; un Magnus que más bien quedó en ridículo y no por su novatez o porque la carga moral para él fuera demasiado grande. Magnus quedó en ridículo porque simboliza que su empresa sigue amarrada a los tabúes de hace medio siglo, a la opinión de cien o doscientos fans de actitud cuasi porril, los mismos que sin saber juntar dos letras se lanzan a los foros a trollear.  Magnus mostró también que  su empresa se niega a hacer pública su verdadera postura sobre los hechos: así como negaron conchudamente que su luchador se iba -situación confirmada por un medio con credibilidad como Super Luchas- ahora, temerosamente, debutan a un Magnus como si fuera otro personaje, cuando evidentemente se trata de un remake del hombre que los dejó, por fin, porque ya estaba harto -así lo hizo público- de sus políticas, que citando al "Rudo" Rivera, son chicharroneras y agropecuarias, y que yo describiría más bien con una palabra menos peyorativa: localistas.



No critico que quieran seguir utilizando esa imagen, ni siquiera deploro por completo que hayan lanzado al chico Magnus. Pero siendo los dueños del personaje (con todo y la confusa storyline que indignó a Loret de Mola al descubrir que no había ningún huerfanito de Fray Tormenta en la México), debieron ser más rígidos, y por primera vez en su historia, comportarse con dignidad y respeto hacia su propia marca.  A Magnus debieron haberle puesto Místico.