Mucho se habla de que las empresas de lucha libre han tenido dificultades para crear nuevos ídolos a lo largo de los 15 años que lleva este siglo. Y sin duda esta crítica es una de las más recurrentes que se pueden ver en las redes sociales, y aunque muchas veces contradigo este tipo de comentarios he de reconocer que éste tiene mucho de cierto, ya que, en efecto, la creación de estrellas de los años recientes no ha sido la más prolífica de la que se tenga memoria. Hagamos un ejercicio evaluatorio de este tema.
Antes de tocar el punto, quiero matar una gran falacia en la que mucha gente cree, conscientemente o no: todo tiempo pasado fue mejor. El creer que los luchadores de antes son mejores que los actuales sólo por ser eso, de antes, es una práctica poco crítica. Para hacer un comparativo válido entre el antes y el ahora debemos de quitarnos una venda, o varias, de los ojos, pero referiré a la que nos ciega por medio de un elemento muy frecuente: la nostalgia. Para hacer este ejercicio, debemos necesariamente hacer la nostalgia de lado. Hecho el disclaimer, sigamos.
Es común leer en las redes sociales comentarios de aficionados que critican a AAA y el CMLL y a sus actuales luchadores, comparándolos con los que antes tenían y añorando los días de gloria de estos luchadores de antaño y de lo sanas que las empresas estaban cuando los tenían en su elenco. Por ejemplo, leí un comentario de un aficionado que posteaba la imagen de un cartel de hace no muchos años en el que aparecían Dr. Wagner Jr., L.A. Park, Hijo del Perro Aguayo, Héctor Garza, etcétera, y comentaba algo así como que esos-sí-eran-luchadores, no-como-los-luchadores-de-papel-de-ahorita (sic).
Es gracioso recordar que más o menos por la época en que AAA basaba sus carteleras en los nombres arriba mencionados, recuerdo haber leído comentarios llamándolos luchadores de papel, y asegurando que Los Vipers y Los Batos Locos sí eran luchadores. De igual manera, cuando todavía Los Vipers y Los Batos luchaban en la empresa, se les llamaba luchadores de papel creados por la publicidad, copias, etcétera, mientras que Fuerza, Panther, Lizmark, Morgan, y otros que para entonces ya no estaban en AAA, esos sí eran luchadores. También cuando surgió AAA, muchos aficionados resistentes al cambio opinaban que los mencionados no eran luchadores y que las buenas luchas eran las de José Luis Barajas "El Faraón" y Alfonso "El Tanque" Dantés. Y seguramente en los tiempos de éstos también había aficionados márgaros que lloraban por la época de gloria del El Cavernario Galindo, aseverando que ésos sí eran luchadores. Es un fenómeno que se repite una y otra vez provocado por la nostalgia, esta última una venda en los ojos que nos hace poco objetivos, sesgando nuestras críticas. Lo mismo se da en muchos otros ámbitos: Kimba el León Blanco y Candy Candy sí eran caricaturas, no Dragon Ball. Dragon Ball y Los Caballeros del Zodiaco sí eran caricaturas, no Bob Esponja, y así hasta el infinito. Es un hecho: la nostalgia resta objetividad a nuestras críticas. Si YO lo vi de niño, es porque era fabuloso. Ahora que ya no soy niño, lo que le gusta a mi hijo está mal o es de un perfil más bajo que lo que a mí me gustaba. Cuestión de ego y naturaleza humana.
Bien, quitémonos ya la venda de la nostalgia y analicemos. ¿Qué ídolos de gran envergadura tiene la lucha libre hoy en día, surgidos en los últimos años?
Tras el fenómeno del Místico original y el encumbramiento mundial de Rey Mysterio, se han generado pocos ídolos de estatus permanente en México. Hay estelaristas regulares, pero no muchos luchadores han llegado al nivel de ídolo.
Vamos a hacer un ejercicio. Analizando el cartel del evento Infierno del Ring del CMLL, a realizarse el día de navidad de 2015, podemos leer los siguientes nombres en la lucha principal: Blue Panther Jr., Sangre Azteca, The Panther, Tritón, Esfinge, Pegasso, Fuego, Raziel, Super Comando, Cancerbero y Puma. Se trata de una lucha de apuestas, por lo que la ausencia de estrellas consagradas se entiende. Abajo tenemos a Carístico, quien en el pasado fuera el gran ídolo Místico, unido a Místico II, ante el ex estrella de AAA Cibernético, quien también llegó a ser taquillero y es un estelarista consolidado. Con Ciber subirán Volador Jr., un ídolo en la Arena México, y Último Guerrero, otra estrella consagrada que podría considerarse hecho en este siglo (aunque su carrera empezó años antes, de hecho con este nombre debutó en Promo Azteca). En las luchas de abajo destaca Máximo, quien para sorpresa de muchos se convirtió en Campeón Completo del CMLL, pero aún está lejos de ser un ídolo, y en el bando rudo alguien que se podría considerar un ídolo local del circuito de esa empresa: El Negro Casas.
Hablando de nombres no es un mal programa, y nos muestra que la escuela de creación de talento sigue funcionando, a pesar de que no siempre cuente con la mejor dirección. También podemos ver que los nombres fuertes (taquilleros, mediáticos) son los menos. Y así, con este tipo de programas realizados de manera periódica (quitando, por supuesto, la lucha de apuesta), el CMLL sigue sin conseguir buenas entradas en sus locales.
En contraste, llama la atención lo sucedido el domingo 27, donde la presencia de Los Dinamita, Atlantis, Rayo, Octagón, etc., logró una entrada aceptable en la México, como no se había visto en un buen tiempo. Aquí es donde la venda de la nostalgia, mezclada con el cariño que los aficionados le toman a ciertos luchadores, juega nuevamente su papel, sin importar que luchadores como Octagón ya no hagan prácticamente nada arriba del ring. Y quiero aclarar: no está mal el hecho de querer ver a esos luchadores que llevan más de 25 años en la brega, pero no podemos negar que la venda de la nostalgia hace que no le demos oportunidad a elementos nuevos; por ello la responsabilidad sobre la falta de ídolos actuales recae, en parte, en la propia afición, estacionada mentalmente en el pasado.
No obstante, el ídolo actual del CMLL, que si bien no tiene el nivel que tuvo Místico pero sí está cerca de ser el ídolo por excelencia de esa empresa, es sin duda Rush. Es un caso legítimo de un ídolo natural creado ahí.
En el caso de AAA, donde las entradas generalmente son excelentes en las plazas donde se presenta y aún tiene la ventana de la televisión abierta para exponer su contenido, la empresa ha trabajado proyectando durante años a talentos como Fénix, Daga, Aerostar, Drago, Taurus y varios más, pero sin lugar a dudas el más importante de esta generación ha sido Pentagón Jr., un hombre nacido para la lucha libre, que consigue cimbrar las arenas cuando se presenta con su gran carisma. Un ídolo nato que sin importar su papel de rudo despiadado y tramposo, es aclamado por la gente tanto en México como en Estados Unidos, donde es una de las principales figuras de Lucha Underground.
Igual que su competidora, AAA tiene muchísimo talento joven en sus filas, mucho del cual ya ocupa lugares estelares junto y ante los grandes nombres de la empresa como Rey Mysterio, La Parka y El Mesías. Sin embargo, hay que señalar que a pesar de la presencia del Cero Miedo y de las oportunidades estelares a los jóvenes, la producción de ídolos también ha sido lenta e incluso se ha recurrido en años recientes a leyendas como Los Villanos, Psicosis, Canek y otros, apelando a la nostalgia.
En la lucha libre americana se vive exactamente lo mismo, y basta con recordar las constantes apariciones en la WWE de elementos como Shawn Michaels, Scott Hall, Kevin Nash, X-Pac, Faarooq, John Bradshaw Layfield, New Age Outlaws y muchos otros ya retirados, para "calentar" los programas de televisión, sin mencionar los nombres de Sting, Undertaker y el propio Triple H. Hoy por hoy la nostalgia vende, y más considerando que los niños de hace 20 años ahora son adultos con poder adquisitivo.
Puede que esta crítica, que señala que las empresas no han creado ídolos, tenga mucho de cierto. Pero generalmente al hacerla olvidamos un factor muy importante: la evolución de los medios, que incluye la llegada y masificación del internet. A mayor oferta de medios y contenidos, mayor determinación del espectador para decidir qué es lo que ve en ellos. Así, menor "verticalidad" y centralización en cuanto al flujo del contenido que se consume. Antes, en México, la gente veía lo que Televisa decidía que iba a ver. Hoy esta realidad ya ha empezado a diluirse, y la audiencia se ha vuelto más independiente y a la vez menos impresionable. Hoy, "crear un ídolo" ya no significa, requiere, plantea, lo mismo que hace veinte años. Crear un ídolo ya no es lo que era.
La oferta de contenidos y de entretenimiento en general ha aumentado en todo el mundo (no es coincidencia que el fenómeno se repita en distintas empresas y países), y con ello ha emergido un nuevo tipo de audiencia, a la que la lucha libre tiene que impactar y enamorar para sobrevivir. La diferencia entre la época anterior y la actual es que ahora es necesario echar mano de nuevos recursos y estrategias. Los tiempos en los que El Toreo se llenaba cada domingo solamente con la publicidad que le daban las revistas de lucha libre, son historia. Los tiempos en que los aficionados reaccionarios que desean volver al pasado, también. Un réquiem para la nostalgia, mientras nos descubrimos los ojos.
Mostrando entradas con la etiqueta WWE. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 23 de diciembre de 2015
viernes, 16 de septiembre de 2011
¿A alguien le quedaba duda?
La total ignorancia del fan que subió el video me puso a pensar en el gran número de personas que comenta en las páginas y foros, que opina sin saber de lo que está hablando. Si resulta triste el hecho de que la gente continúa tragándose sin masticar todo lo que la hoy WWE arroja a sus pantallas, más triste aún es que el autor del upload, siendo lo suficientemente fanático como para subir un video de esta empresa, no lo sea tanto como para informarse antes de emitir una afirmación.
Este comportamiento, esta tendencia a opinar sin tener la más remota idea de lo que se habla, se repite en todos los innumerables ámbitos de la actividad humana: política, literatura, negocios, historia, religión... La gente opina y opina, creyendo que la libertad de expresión, ganada a costa de la sangre de gente que sí se informó y trabajó duro para ganar, de entrada, su propio derecho a poder opinar (y que no hablaba desde la comodidad y anonimato de un IP), es una suerte de permiso divino para decir estupideces.
Como lo prueban ya los jueces más duros e irrefutables, que son los hechos consumados, el caso del ex Místico fue una estrategia de promoción perfectamente elaborada por la WWE con miras a reforzar su nuevo "juguete", su producto latino -mexicano, más específicamente- de elite con miras a sus próximas y primeras funciones para la TV en territorio nacional.
Muchos se quejaban de un Sin Cara "usurpador", refiriéndose irónicamente al original Místico, es decir Incógnito/Hunico. Otros hablaban de "justicia poética", pues de todos es sabido que el personaje Místico le fue robado a Hunico, no por el talentoso Místico "famoso", sino por el CMLL, que le arrebató su historia, nombre y proyecto al joven proveniente de Juárez. Si bien no podemos descartar que el personaje fue hecho grande por el Místico hermano de Argos y Argenis gracias a su inigualable calidad, pensar que la WWE "hacía justicia" es como creer que Al Capone fue un hombre honrado. La WWE no hace justicia, su historia no la deja ver como el Robin Hood de la lucha libre sino todo lo contrario. Es de suponerse, incluso, que el hecho de haber sido Hunico el elegido no sea necesariamente por la historia previa con el personaje, sino por ser el único (o el Hunico, si se tolera la ironía) con las características para tomar el rol de "Fake Sin Cara".
Volvemos a hablar de historia: si los hoy "fans a toda prueba" de la WWE supieran un poco de la empresa que adoran, sabrían que uno de los mayores fiascos en su historia fue la creación, en 1996, de las falsas versiones de Diesel (interpretado por Glane Jacobs, hoy conocido como Kane) y Razor Ramon (que fue Rick Bogner, conocido en New Japan como Big Titan), tras la salida de los originales, Kevin Nash y Scott Hall, con destino a WCW. Las nuevas versiones fueron reprobadas duramente por los fans y prensa de la época, lo que obligó a su desaparición, no sin antes ganar ul premio como la táctica promotoril más infame otorgado por Pro Wrestling Illustrated.
En una época de competencia encarnizada contra WCW, la WWE utilizaba tácticas absurdas y desesperadas, pero en una era en que se ha convertido en un monopolio transnacional, ¿Necesitaría generar una copia de un personaje que tiene sólo unos meses de proyección?
Voy a compartir algunos -quizá no todos- de los puntos que, desde mi óptica, señalaron siempre que Sin Cara -Místico en el CMLL- volvería a su sitio para encarar al impostor:
- Los comentaristas originales de WWE continuaban señalando la trayectoria de Sin Cara en México como si se tratara de Místico "famoso", práctica poco usual en una segunda versión de un personaje: cuando Razor Ramon fue suplantado, lo mencionaban como de Miami, Florida (siendo Bogner canadiense), pero no decían, por ejemplo, que había sido Campeón Intercontinental (logro del anterior Razor, Scott Hall).
- Desde el debut del segundo Sin Cara (Hunico), enfatizaban en que "había ganado peso". Si WWE quisiera ocultar la "suplantación", no marcaría las diferencias, menos las físicas, entre el anterior Sin Cara y el nuevo.
- Sin Cara (Hunico) no copiaba los movimientos de Sin Cara (Místico), al menos no al pie de la letra, como lo hicieron Diesel II (que como Kane continúa haciendo numerosas movidas de Kevin Nash, como el sidewalk slam y los codazos al rival colocado en los esquineros) y Razor Ramon II, cuyos repertorios se volvieron la copia exacta de los de Nash y Hall.
- Si a alguien le quedaba duda, la agresión a Bryan Danielson, a quien venían manejando como amigo de Sin Cara y el hecho de que cuando el Sin Cara (Hunico) habló, se enfatizó en que "Sin Cara no habla", fueron la cereza en el pastel para, ahora sí, afirmar que pronto veríamos de nuevo al primer Sin Cara. Y así fue.
lunes, 20 de junio de 2011
Balance de Prometeo sobre las dos grandes funciones del fin de semana
La historia de la crónica luchística, por no ir más lejos, demuestra que, para establecer juicios acertados, es necesario esperar a que los acontecimientos se desarrollen: no lanzar anatemas a priori, sino evaluar todos los elementos cuando éstos ya son visibles, pues los hechos se han consumado. Así, basándonos en argumentos sólidos, construír opiniones que aporten.
Por esa razón, he esperado un lapso considerable, hasta después del evento magno de AAA y de la lucha de apuestas del CMLL, para emitir un punto de vista.
Si antes de entrar en detalle me refiero a cuál creo que es el saldo para ambas promociones luego de sus eventos, afirmaré que éste es positivo. No solamente es benéfico para AAA y para CMLL, sino para toda la lucha libre mexicana en su conjunto: soy un firme defensor de la tesis de que, sin AAA y el CMLL, la lucha libre mexicana no sería la industria millonaria que genera miles de fuentes de trabajo, no sería la generadora de un espectáculo de vanguardia, uno de los pocos shows masivos, si no es que el único, donde México se encuentra en un nivel no sólo competitivo sino de liderazgo. Ni DTU, ni IWL, ni EAW, UWE, etc., etc., son empresas que cuenten con la infraestructura, el talento y la exposición para mantener vivo el negocio, y menos para servir de fuente de trabajo a los luchadores profesionales -los estrellas, aquellos que viven o podrían vivir de su actividad en el ring, círculo al cual, sin excepción, todos los de esas pequeñas promociones quisieran llegar-.
Así las cosas, el hecho de que AAA y CMLL hayan conseguido, con 24 horas de diferencia, excelentes entradas en sus respectivos eventos, nos habla de que tenemos una industria más sólida que lo que la WWE quisiera, en su insistente embestida sobre México.
El pasado reciente nos ha dejado ver cómo Dorian Roldán ha buscado una alianza con el CMLL, misma que no se dio debido al orgullo, la abulia y quizá la falta de visión del dueño de la empresa de la Doctores. Sin embargo hay un factor que no se ha mencionado con todas sus letras, y que si no estuviera convencido de que el CMLL es operado por gente ciega, sorda, muda y tal vez tarada, creería que la decisión de no unirse con AAA contra el enemigo común fue un acierto: la competencia hace crecer a la industria. El mejor ejemplo, por obvias similitudes, que puedo utilizar respaldando esta afirmación, es el crecimiento del propio wrestling. WWE es lo que es, gracias a la competencia con WCW en los noventa. Gracias a las Monday Night Wars, el wrestling en su conjunto se desarrolló rápidamente, en cuestión de una década, de locales de 3000 aficionados y un evento grande con un local monstruo al mes (justo como AAA y casi también el CMLL) a una industria que cotiza en la bolsa, que se presenta en locales tipo PPV dos veces por semana, y llena. Quien vivió como espectador esa etapa, sabe a lo que me refiero; asi entonces la competencia entre AAA y el CMLL es capaz de llevar, como sucedió, a que dos grandes eventos en la misma ciudad y con un día de diferencia sean exitosos. Veamos el caso individual de cada una de las dos empresas:
AAA tras Triplemanía XIX
Triplemanía XIX fue un éxito total, y es lógico, pues tuvo una gran campaña de promoción, un éxito que además llevó a fortalecer la alianza con TNA (una alianza real, no como la que tuvo efímeramente con el CMLL, donde nunca vimos estrellas de la talla de Jarrett o el campeón mundial en turno, en la México, aunque sí estuvieron luchadores de gran calidad como los MCMG).
Triplemanía y su contexto previo me recordaron un relato del escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia (qepd), de su libro autobiográfico El rock de la cárcel, donde el protagonista es detenido por fumar marihuana y trasladado a la capital. Llegando a las afueras, uno de los policías señala las luces de la orbe y dice algo como: "¿Ves lo que está allá? Todo eso es mi territorio". En futuras referencias que el autor hace a dicho policía, lo menciona como "el dueño de la Ciudad de México". El CMLL, cada vez que AAA anda por estos lares, se comporta como ese policía. El Consejo siente el ansia irrefrenable de demostrar al mundo que es el dueño de la Ciudad de México, aunque esto le cueste destapar, uno tras otro, a los pocos luchadores conocidos que le quedan. Aún así, con todo y la máscara que cayó, Triplemanía fue un éxito en todos los sentidos, una muestra más de que no importa que una minoría forera se desgarre las ropas criticando, porque una verdadera masa sedienta de entretenimiento sigue ciegamente a AAA cuando ésta tiene un evento de esta índole, y que de los otros, la minoría, se puede esperar que se queden en su casa trolleando o, incluso, que compren un boleto para ser testigos de la historia.
El CMLL tras su evento
Si bien la empresa Lutteroth sufre de una dolorosa carencia de estrellas taquilleras, ése no es su problema principal, sino la falta de talento y de convicción de quienes la dirigen. Un entorno donde todo se mueve entre familiares y compadres, donde prevalecen los favores a cambio de pomos y la resistencia al cambio es la principal directriz, no es óptimo para que una compañía progrese. El CMLL deja ver que sufre el duro lastre de una política donde el gato deja que los ratones jueguen. La mayoría de las empresas privadas, sobre todo las que son exitosas, tienen un estricto control sobre sus empleados, y aquí pareciera que sólo importan las opiniones de diversos grupos de interés, cuyo objetivo es posicionar a sus amigos y mecenas, no desarrollar la compañía. Su pleito con Super Luchas, donde se ha llegado a utilizar a un payaso disfrazado de periodista (el conocido pesetero Javier Muñoz "Camarín") como argumento para señalar un supuesto complot de Super Luchas, es sólo una muestra más del clima de cacería de brujas que prevalece en sus oficinas, donde los propios empleados (Pánico, Colombo, Sandra Granados, Julio César Rivera) generan chivos expiatorios para buscar la paja en el ojo ajeno y evitar así que su cloaca de corrupción, pero sobre todo de ineficiencia, salga a relucir a los ojos de su patrón. Enrique Yniesta, un joven periodista, todavía de edad escolar, es otro ejemplo de ello, ya que él fue el causal de una amenaza de veto contra Box y Lucha que orilló al chico a salir de la revista de Camacho.
El CMLL está optando, conscientemente o no, por la también buena opción de buscar la competencia y no la unión con AAA, sólo que no parece considerar que históricamente ha estado muy por debajo de la empresa Peña en audiencias, y que eso puede llevarlo a estancarse aún más en un momento crítico en su historia. Siguen siendo la empresa más antigua del mundo y eso les dota de un halo de seriedad, pero cosas como su intento por registrar a Sin Cara solamente dejan ver que están desesperados, y que siguen sin comprender que esto es un negocio y no hay que tomarlo personal, guardar rencores absurdos, nada más falta que cuando Místico salga de W, le apliquen aquella de que está en la Paco's blacklist y que no puede volver, aunque venga calientito y sea todo un imán de taquilla. ¿Estúpida decisión si así fuera?... Sí, pero es el CMLL y de ellos se puede esperar todo, si el Cardenal Alonso está "enojado" porque tal o cual persona se fue, ¡Cuidado! Porque nunca podrá volver a pisar la sacrosanta catedral.
Innegable es que aquellos que se van, es porque su talento los hace proclives a recibir propuestas de otras promociones, como el caso de Averno y Místico, o incluso de su hermano Argos, o en su momento de Konnan, Octagón y multitudes de luchadores que los han dejado; y los que se quedan no lo hacen por lealtad (salvo casos contados como el de Atlantis), sino porque a) No interesan a otra empresa, o b) No saben que les puede ir mejor en otro lado. Como sea, el CMLL tiene un gran inconveniente: manejado por gente que en el mejor de los casos luchó en la Pista Revolución y que pareciera que no tiene creatividad alguna, está destinado al fracaso en la competencia a la que han decidido ir. Tal vez esa empresa pueda seguir operando hasta el fin de la humanidad en números negros, pues su estructura con locales propios, concesiones y patrocinios se lo permite, pero eso no es competir, sino subsistir.
Si eligieron confrontar a AAA, ésta parece dispuesta a hacerlo, pero teniendo presente que el enemigo común es el emporio de McMahon. Una cosa es competir con el CMLL, y otra muy diferente es que éste sea el verdadero enemigo.
Aquel que siempre funciona en plan de intervención, como aspiradora corporativa, y oprime a otras empresas (incluyendo a TNA), es un enemigo y no un competidor. Es una amenaza para toda empresa de menor tamaño. Desde AAA, TNA y el CMLL, hasta las sobrevaloradas indies. Ese enemigo es la WWE.
La entrada que el CMLL tuvo, que fue buena, habla de que es una empresa que sabe sobreponerse a factores como un bloqueo promovido -con justa razón o no, no tengo elementos para opinar, salvo que esto deja ver que en ambos lados se dan las mismas situaciones, pero no son juzgadas equitativamente- por Tony Rivera y el Barzón. Sobre esta movilización, que algunos sugirieron se trataba de un auto bloqueo orillado por el supuesto de que la venta de boletos era ínfima y no querían quedar mal ante la potencial buena entrada que se avecinaba para AAA, la realidad -como siempre- dejó ver que no era tal, que el plantón fue levantado, la función realizada y la entrada aceptable. A tontas y a locas, quizás, pero el CMLL se anota un éxito.
Estamos a un año de Triplemanía XX. Seguro que, si nos es posible, en 2012 estaremos hablando de una AAA muchísimo más fuerte. Si no, al tiempo. El éxito en este evento debe ser utilizado por AAA -y el mismo caso por el CMLL- para mejorar todas las áreas de oportunidad que tiene, pues seguro habrá de tener un papel esencial en la lucha para combatir al producto que se cocina en Stamford.
En todo este contexto, puedo celebrar otra cosa además del éxito de Triplemanía XIX: la W tuvo un pago por evento, y nadie en todo México está hablando de lo sucedido ahí. La lucha libre mexicana ganó esta vez, aunque la batalla decisiva aún, y no comamos ansias, está por librarse.
Por esa razón, he esperado un lapso considerable, hasta después del evento magno de AAA y de la lucha de apuestas del CMLL, para emitir un punto de vista.
Si antes de entrar en detalle me refiero a cuál creo que es el saldo para ambas promociones luego de sus eventos, afirmaré que éste es positivo. No solamente es benéfico para AAA y para CMLL, sino para toda la lucha libre mexicana en su conjunto: soy un firme defensor de la tesis de que, sin AAA y el CMLL, la lucha libre mexicana no sería la industria millonaria que genera miles de fuentes de trabajo, no sería la generadora de un espectáculo de vanguardia, uno de los pocos shows masivos, si no es que el único, donde México se encuentra en un nivel no sólo competitivo sino de liderazgo. Ni DTU, ni IWL, ni EAW, UWE, etc., etc., son empresas que cuenten con la infraestructura, el talento y la exposición para mantener vivo el negocio, y menos para servir de fuente de trabajo a los luchadores profesionales -los estrellas, aquellos que viven o podrían vivir de su actividad en el ring, círculo al cual, sin excepción, todos los de esas pequeñas promociones quisieran llegar-.
Así las cosas, el hecho de que AAA y CMLL hayan conseguido, con 24 horas de diferencia, excelentes entradas en sus respectivos eventos, nos habla de que tenemos una industria más sólida que lo que la WWE quisiera, en su insistente embestida sobre México.
El pasado reciente nos ha dejado ver cómo Dorian Roldán ha buscado una alianza con el CMLL, misma que no se dio debido al orgullo, la abulia y quizá la falta de visión del dueño de la empresa de la Doctores. Sin embargo hay un factor que no se ha mencionado con todas sus letras, y que si no estuviera convencido de que el CMLL es operado por gente ciega, sorda, muda y tal vez tarada, creería que la decisión de no unirse con AAA contra el enemigo común fue un acierto: la competencia hace crecer a la industria. El mejor ejemplo, por obvias similitudes, que puedo utilizar respaldando esta afirmación, es el crecimiento del propio wrestling. WWE es lo que es, gracias a la competencia con WCW en los noventa. Gracias a las Monday Night Wars, el wrestling en su conjunto se desarrolló rápidamente, en cuestión de una década, de locales de 3000 aficionados y un evento grande con un local monstruo al mes (justo como AAA y casi también el CMLL) a una industria que cotiza en la bolsa, que se presenta en locales tipo PPV dos veces por semana, y llena. Quien vivió como espectador esa etapa, sabe a lo que me refiero; asi entonces la competencia entre AAA y el CMLL es capaz de llevar, como sucedió, a que dos grandes eventos en la misma ciudad y con un día de diferencia sean exitosos. Veamos el caso individual de cada una de las dos empresas:
AAA tras Triplemanía XIX
Triplemanía XIX fue un éxito total, y es lógico, pues tuvo una gran campaña de promoción, un éxito que además llevó a fortalecer la alianza con TNA (una alianza real, no como la que tuvo efímeramente con el CMLL, donde nunca vimos estrellas de la talla de Jarrett o el campeón mundial en turno, en la México, aunque sí estuvieron luchadores de gran calidad como los MCMG).
Triplemanía y su contexto previo me recordaron un relato del escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia (qepd), de su libro autobiográfico El rock de la cárcel, donde el protagonista es detenido por fumar marihuana y trasladado a la capital. Llegando a las afueras, uno de los policías señala las luces de la orbe y dice algo como: "¿Ves lo que está allá? Todo eso es mi territorio". En futuras referencias que el autor hace a dicho policía, lo menciona como "el dueño de la Ciudad de México". El CMLL, cada vez que AAA anda por estos lares, se comporta como ese policía. El Consejo siente el ansia irrefrenable de demostrar al mundo que es el dueño de la Ciudad de México, aunque esto le cueste destapar, uno tras otro, a los pocos luchadores conocidos que le quedan. Aún así, con todo y la máscara que cayó, Triplemanía fue un éxito en todos los sentidos, una muestra más de que no importa que una minoría forera se desgarre las ropas criticando, porque una verdadera masa sedienta de entretenimiento sigue ciegamente a AAA cuando ésta tiene un evento de esta índole, y que de los otros, la minoría, se puede esperar que se queden en su casa trolleando o, incluso, que compren un boleto para ser testigos de la historia.
El CMLL tras su evento
Si bien la empresa Lutteroth sufre de una dolorosa carencia de estrellas taquilleras, ése no es su problema principal, sino la falta de talento y de convicción de quienes la dirigen. Un entorno donde todo se mueve entre familiares y compadres, donde prevalecen los favores a cambio de pomos y la resistencia al cambio es la principal directriz, no es óptimo para que una compañía progrese. El CMLL deja ver que sufre el duro lastre de una política donde el gato deja que los ratones jueguen. La mayoría de las empresas privadas, sobre todo las que son exitosas, tienen un estricto control sobre sus empleados, y aquí pareciera que sólo importan las opiniones de diversos grupos de interés, cuyo objetivo es posicionar a sus amigos y mecenas, no desarrollar la compañía. Su pleito con Super Luchas, donde se ha llegado a utilizar a un payaso disfrazado de periodista (el conocido pesetero Javier Muñoz "Camarín") como argumento para señalar un supuesto complot de Super Luchas, es sólo una muestra más del clima de cacería de brujas que prevalece en sus oficinas, donde los propios empleados (Pánico, Colombo, Sandra Granados, Julio César Rivera) generan chivos expiatorios para buscar la paja en el ojo ajeno y evitar así que su cloaca de corrupción, pero sobre todo de ineficiencia, salga a relucir a los ojos de su patrón. Enrique Yniesta, un joven periodista, todavía de edad escolar, es otro ejemplo de ello, ya que él fue el causal de una amenaza de veto contra Box y Lucha que orilló al chico a salir de la revista de Camacho.
El CMLL está optando, conscientemente o no, por la también buena opción de buscar la competencia y no la unión con AAA, sólo que no parece considerar que históricamente ha estado muy por debajo de la empresa Peña en audiencias, y que eso puede llevarlo a estancarse aún más en un momento crítico en su historia. Siguen siendo la empresa más antigua del mundo y eso les dota de un halo de seriedad, pero cosas como su intento por registrar a Sin Cara solamente dejan ver que están desesperados, y que siguen sin comprender que esto es un negocio y no hay que tomarlo personal, guardar rencores absurdos, nada más falta que cuando Místico salga de W, le apliquen aquella de que está en la Paco's blacklist y que no puede volver, aunque venga calientito y sea todo un imán de taquilla. ¿Estúpida decisión si así fuera?... Sí, pero es el CMLL y de ellos se puede esperar todo, si el Cardenal Alonso está "enojado" porque tal o cual persona se fue, ¡Cuidado! Porque nunca podrá volver a pisar la sacrosanta catedral.
Innegable es que aquellos que se van, es porque su talento los hace proclives a recibir propuestas de otras promociones, como el caso de Averno y Místico, o incluso de su hermano Argos, o en su momento de Konnan, Octagón y multitudes de luchadores que los han dejado; y los que se quedan no lo hacen por lealtad (salvo casos contados como el de Atlantis), sino porque a) No interesan a otra empresa, o b) No saben que les puede ir mejor en otro lado. Como sea, el CMLL tiene un gran inconveniente: manejado por gente que en el mejor de los casos luchó en la Pista Revolución y que pareciera que no tiene creatividad alguna, está destinado al fracaso en la competencia a la que han decidido ir. Tal vez esa empresa pueda seguir operando hasta el fin de la humanidad en números negros, pues su estructura con locales propios, concesiones y patrocinios se lo permite, pero eso no es competir, sino subsistir.
Si eligieron confrontar a AAA, ésta parece dispuesta a hacerlo, pero teniendo presente que el enemigo común es el emporio de McMahon. Una cosa es competir con el CMLL, y otra muy diferente es que éste sea el verdadero enemigo.
Aquel que siempre funciona en plan de intervención, como aspiradora corporativa, y oprime a otras empresas (incluyendo a TNA), es un enemigo y no un competidor. Es una amenaza para toda empresa de menor tamaño. Desde AAA, TNA y el CMLL, hasta las sobrevaloradas indies. Ese enemigo es la WWE.
La entrada que el CMLL tuvo, que fue buena, habla de que es una empresa que sabe sobreponerse a factores como un bloqueo promovido -con justa razón o no, no tengo elementos para opinar, salvo que esto deja ver que en ambos lados se dan las mismas situaciones, pero no son juzgadas equitativamente- por Tony Rivera y el Barzón. Sobre esta movilización, que algunos sugirieron se trataba de un auto bloqueo orillado por el supuesto de que la venta de boletos era ínfima y no querían quedar mal ante la potencial buena entrada que se avecinaba para AAA, la realidad -como siempre- dejó ver que no era tal, que el plantón fue levantado, la función realizada y la entrada aceptable. A tontas y a locas, quizás, pero el CMLL se anota un éxito.
Estamos a un año de Triplemanía XX. Seguro que, si nos es posible, en 2012 estaremos hablando de una AAA muchísimo más fuerte. Si no, al tiempo. El éxito en este evento debe ser utilizado por AAA -y el mismo caso por el CMLL- para mejorar todas las áreas de oportunidad que tiene, pues seguro habrá de tener un papel esencial en la lucha para combatir al producto que se cocina en Stamford.
En todo este contexto, puedo celebrar otra cosa además del éxito de Triplemanía XIX: la W tuvo un pago por evento, y nadie en todo México está hablando de lo sucedido ahí. La lucha libre mexicana ganó esta vez, aunque la batalla decisiva aún, y no comamos ansias, está por librarse.
jueves, 17 de febrero de 2011
Magnus: el deseo casi reprimido de seguir explotando lo propio
Si bien es cierto que mis críticas hacia el CMLL son por lo regular duras, esta vez no voy a lanzar mis anatemas terribles por lo que hizo, sino por lo que no hizo.
Cuando una empresa de lucha libre, espectáculos, broadcasting, etcétera, es dueña de un personaje, dentro de cualquiera de los rubros que eso abarca, tiene el derecho total e irrestricto de explotarlo de las maneras que considere convenientes según sus intereses comerciales, mediáticos, etcétera. En el mismo orden de ideas, el CMLL decidió, tras un evidente lapso de evaluación, continuar explotando la imagen que su promoción creó. Tan es su derecho hacerlo como el de Marvel sobre Spider-Man (no es alusión al hijo del Volador).
Las opciones que la empresa de la Doctores tenía ante la súbita salida de su luchador, ya han sido ampliamente expuestas, y entre éstas, aparecían como las más acertadas:
1. Olvidarse del tema y buscar impulsar otros talentos. Tarea difícil, pues ni el luchador conocido como La Sombra, quien ha ganado luchas de apuestas ante grandes luchadores, venciéndolos incluso con su propia llave final, ha logrado llegar a la idolatría.
2. Lanzar otro luchador con el mismo nombre e imagen, sin dar explicaciones, y
3. Lanzar otro luchador con el mismo nombre e imagen, haciendo pública la transición (lo que ha sido llamado personaje franquicia) como en Japón ocurrió con Tiger Mask.
Las tres me parecen opciones válidas, independientemente de cuánto pudieran gustar al reducido pero fiel núcleo de fans del CMLL. Sobre la opción dos, el lector (si todavía me queda alguno) podrá pensar que el CMLL no hace eso de relanzar el mismo personaje con otro luchador sin decir nada, que esas son prácticas de AAA, que en el ring sagrado de Paco Papá Pirata eso no ocurriría ni en sueños, y se persignará encomendándose a Salvador Lutteroth González y al Cavernario Galindo. Para evaporarle esa peregrina idea, hipotético lector, citaré los nombres de Bronco, La Sombra, La Máscara, Metro, Tigre Blanco y Máscara Mágica (hay más, pero esos me llegan a la mente ahora), donde el CMLL lanzó en silencio otra versión cuando dejó de contar con los servicios del luchador original. Incluso en el caso de Máscara Mágica el suplantado fue ni más ni menos que Eddie Guerrero, y no recuerdo que alguien emitiera juicios morales al respecto. Obvio, ninguno de los personajes citados tiene la relevancia del que nos ocupa, pero nos sirve para ejemplificar que el manejo libre de los personajes originales de una empresa no es cosa nueva en el CMLL. Más escandalosos resultan los casos Máscara Dorada, donde el equipo entero fue creado por Antonio Peña y utilizado previamente en AAA, igual que el equipo actual que usa La Sombra, que es el de El Brillante, personaje originario de AAA; o los más obscenos casos donde utilizan personajes completos que no son suyos, como Alebrije o Psicosis, sin olvidar los plagios "casuales" de motes que AAA hiciera famosos diez años atrás, como los de Freesbe y Super Nova, cualquier fan de más de 20 años recuerda estos nombres ORIGINALES de AAA que por alguna inexplicable coincidencia aparecieron un día en el CMLL con otros luchadores.
No critico que quieran seguir utilizando esa imagen, ni siquiera deploro por completo que hayan lanzado al chico Magnus. Pero siendo los dueños del personaje (con todo y la confusa storyline que indignó a Loret de Mola al descubrir que no había ningún huerfanito de Fray Tormenta en la México), debieron ser más rígidos, y por primera vez en su historia, comportarse con dignidad y respeto hacia su propia marca. A Magnus debieron haberle puesto Místico.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Las contrataciones bomba: la verdadera sal y pimienta
Hace unos días leí un tópico en un foro, donde se especulaba sobre la luchadora de Triple A, Sexy Star. Según la persona que inició el post, ella estaba por dejar AAA para ingresar al CMLL. Esto, como es sabido, no ha ocurrido, afortunadamente para la regia y sus fans. Apenas por los días de Héroes Inmortales IV se dio una polémica similar, cuando se especuló que el máximo luchador del CMLL, El Místico, estaría abandonando su empresa para integrarse a AAA. Tampoco sucedió.
Interesante máxima podríamos configurar: la llegada a un elenco de un luchador proveniente de la empresa competidora, es, citando a varios cronistas especializados, la sal y la pimienta de la lucha libre. ¿Qué persona interesada en este negocio, no se sentiría atraída por la sola idea de ver a Místico en Triple A?... Seguramente ninguna. Hasta los defensores más reaccionarios del Consejo Mundial de Lucha Libre voltearían a mirar a AAA si esta contratación en verdad llegase a ocurrir algún día, así como todo el medio de la lucha estuvo atento a Héroes Inmortales IV.
También para los fanáticos, al menos para los más enterados, la transición de luchadores de una empresa a otra es una bella cuasi-utopía, misma que en algunos casos nunca se realiza, pero que, favorablemente para esta mayoría de aficionados, en muchos otros pueden ver cristalizados sus sueños. Los fans, todos, desean -deseamos- ver a las dos empresas de lucha libre más importantes, en el mismo evento. Aunque recordamos bien las experiencias anteriores en el rubro, la posibilidad de ver a las dos empresas haciendo algo juntas para eventos coyunturales no se ha concretado por la mentalidad antediluviana que prevalece en el CMLL. Sin embargo, a través de los años hemos visto cosas tan raras como a Shocker y Felino en AAA, y a Charly Manson, Kráneobrije, León Psicosis II Negro y otros más en la México (aunque éstos, salvo Charly, nunca fueron grandes estrellas en Triple, pero con todo y eso han cumplido, si se quiere de forma parcial, con el efecto "mágico" del imaginario crossover de empresas).
No podemos dejar de lado otro factor, aquel que potencializa y desarrolla la mayor parte de las actividades productivas que existen: la competencia. Gracias a ella, WWF y WCW sostuvieron la guerra más encarnizada frente a millones de espectadores en los noventa, misma que desarrolló rápidamente al wrestling, y que en un final de película, a inicios de la década siguiente, fue ganada en forma definitiva por Vince. De ahí en adelante, la única derrota fuerte de McMahon fue la sufrida ante la organización ambientalista homónima, WWF, que le quitó los derechos de dichas siglas, evento que originó la nueva era de la empresa: WWE. Estos acontecimientos marcaron el inicio de la etapa actual en el wrestling, proceso que describiremos más adelante.
Los luchadores, como cualquier trabajador, buscan acceder a la que consideran su mejor opción para escapar del estancamiento profesional, y al existir opción en el mercado con una oferta laboral similar, o inclusive superior, deciden dar el salto. Algunos, como en casos perfectamente conocidos, "coquetean" y se arrepienten, deciden permanecer en su empresa, unos por miedo al cambio y otros por comprender claramente una triste -o feliz- realidad aplicable a casi todos los luchadores: ninguna empresa de lucha libre va a "clavar" a sus estrellas base por un foráneo, al menos no por mucho tiempo, al menos no en detrimento de sus propios valores e imagen de marca. Muchos pensarán inmediatamente, contradiciendo esta afirmación, en el caso de Dr. Wagner Jr., quien en realidad es un elemento que inició su carrera y forjó gran parte de su estilo en la UWA, así que no contaría como "original" del CMLL, aunque se reconozca que publicitariamente su estancia en esta última le ayudó mucho para ser lo que ahora es. Sin embargo, no es para tanto. Wagner no es un nativo del CMLL como muchos piensan. Por el contrario, si vemos la otra cara de la moneda, encontraremos que los casos que apoyan este argumento abundan en la lucha mundial, como el del ex campeón mundial en WCW, Ron Simmons, que como Faarooq en WWF no volvió a ser el mismo: la apuesta más inteligente siempre será desarrollar talento y personajes propios, pero nadie rechaza tampoco un goal tan imponente como contratar a un Místico o Wagner o L.A. Park, por la oportunidad de negocio a plazo inmediato que esto plantea.
Mientras la industria de la lucha libre siga teniendo un aspecto oligopólico, con al menos dos opciones fuertes -descartando esta vez, por cuestiones obvias de carente infraestructura , a las empresas pequeñas y promotores independientes- , seguirá existiendo el "intercambio" de talento que permite a las grandes promociones refrescar su roster y con ello la manera en que los fans observan su espectáculo. Cuando una de las empresas somete a la otra y la actividad se convierte en un monopolio, esta "sana" correlación entre empresas y talento cambia radicalmente, como sucede en el wrestling, donde, salvo notables excepciones como Kurt Angle y Jeff Hardy -que decidió salir por su pie de WWE antes de su polémico conflicto legal- los luchadores de WWE entran a TNA hasta ser despedidos de la primera, con lo que la segunda adquiere la imagen de "tiradero" de talento viejo del emporio de Stanford.
Para cerrar mi comentario sobre este interesante tema, un balance sobre las contrataciones de un elenco a otro que han hecho algún ruido en los últimos dos o tres años. Lista realizada a riesgo de omitir ciertos nombres, y que no está basada en el origen primigenio de los talentos:
CMLL en AAA
- Dr. Wagner Jr., uno de los símbolos que el CMLL había adoptado, aunque Wagner era, como hemos dicho ya, un elemento forjado en El Toreo. Su llegada a Triple fue una gran contratación, que no fue directa, pues Wagner venía de estar -en uno de los pocos casos de éxito conocidos en dicho sector- en el circuito indie.
- L.A. Park, quien no venía del CMLL, pero caminaba de ese lado, se menciona este nombre por ser la contratación del año y quizá de la década.
- Marco Corleone, un luchador que gozaba de un buen cartel en el CMLL y que fue atraído por la mayor popularidad de AAA.
- Alex Koslov y Rocky Romero, casos similares al de Marco. Tipos que no hablaron pestes del CMLL, simplemente lo dejaron por encontrar un lugar más ad hoc con sus aspiraciones profesionales.
- Heavy Metal, que aunque empezó en realidad en la México, su nombre de batalla, proyección y desarrollo como estelar, etcétera, sí son originarias de AAA. Erick Casas siempre lo supo y decidió continuar su carrera en AAA tras varios años de ser un ejemplo claro de cómo una superestrella en una empresa es comúnmente atascado en el fango cuando se va a la competencia.
AAA en CMLL
- "Invaders pack": Kraneobrije, Psicosis II, Maniaco, Histeria II, Charly Manson. Grupo tremendamente sobrevalorado, donde Psicosis II dejó de ser II y pasó a ser Psicosis a secas para muchos interneteros, que creen firmemente en el imbécil argumento de que pisar la México es para un luchador como si un cura de Tlacopac oficiara misa en la Capilla Sixtina. Los de la "invasión", como es evidente, son elementos cuya mejor época ha pasado y que en Triple A, salvo Manson, nunca hicieron nada relevante, pese a haber contado con la exposición en numerosas estelares y gozado de un buen nivel publicitario. No fueron directamente una contratación proveniente de AAA, pues todos ellos se encontraban semirretirados o como "independientes", algunos trabajando con Los Perros del Mal, empresa que decidió, finalmente, hacer tratos con AAA en vez de utilizar a los luchadores que salieron por haber dejado de ser programados, en un caso similar al de la correlación WWE-TNA.
- Pegasso y Rey Cometa Jr., dos preliminaristas de AAA que siguen en la misma, o peor situación, en el CMLL, al grado que no han sido considerados para la "invasión", quizás por la correcta apreciación del hecho de que no son luchadores de arraigo en el público, y han estado estacionados desde que llegaron a la México. No queremos dar ideas -aunque sabemos que en el CMLL las ideas no existen, o no son escuchadas por sus líderes-, pero aún podrían utilizarlos si copiaran el génesis de La Milicia. Hablo de integrar a estos dos en una lógica donde los luchadores que han estado ligados en el pasado a AAA o a los indies, pero que están relegados en el CMLL, se rebelaran. Claro, eso si en el CMLL hubiera un buen cerebro y éste fuera escuchado. El ángulo de la invasión es para el CMLL como el affaire de Clinton con Mónica: divertido, refrescante, pero altamente incómodo, indeseable y digno de no repetirse, pues genera una conmoción interna difícil de apaciguarse, que llevó a Místico a salir de quejoso en el Record. Sorry, Pegasso y Rey Cometa Jr. Ojalá su arrojo en el ring llegue a ser tomado en cuenta. ¿Alguien recuerda que Cometa fue de la Fuerza Aérea?
- Princesa Sugeith y Sahori, luchadoras bastante nutridas en recursos, que seguramente pasarán sus últimos años como luchadoras allá. Es difícil saber si están mejor o peor que en AAA.
- Mr. Niebla, un luchador inconstante y con graves problemas personales que afectan su estabilidad así como el trabajo a mediano plazo.
- X-Pac, un caso chistoso porque el CMLL creía ya habérselo llevado, hasta lo programó en su debut como retador a su título semicompleto -buen matchmaking, pues Waltman es el peso semicompleto más importante de la historia del wrestling-. No debería estar en la lista pues el "Kid" nunca luchó para ellos, pero ejemplifica bien lo poco atractivo que es estar en el CMLL para un luchador que, al provenir de otra parte, no se deja "marear" por la conocida cortina de humo que el CMLL vende a los talentos: la idea de la catedral de la lucha libre, la del doctorado que es para un profesional pisar la Arena México y otras estupideces por el estilo en las que cada vez menos luchadores, afortunadamente, creen.
Va resultando obvia una cosa: a Triple A no le afectaría si en realidad varios talentos decidieran cambiar el trabajo y la proyección de un modelo de marketing que si bien no es perfecto sí cuenta con benefits publicitarios diversos en medios y licencias, por el sometimiento a un modelo retrógrada de promoción y a un raquítico sistema de trabajo basado sustancialmente en la "participación por porcentajes", tan disfuncional que su máxima estrella aparece en los medios quejándose de las bajas garantías y las escasas fechas disponibles. Si la experiencia de la salida, en los noventa, de Konnan con todo el "grupo latino" de WCW y un numeroso conjunto adicional, no hubiera sido superada por Antonio Peña, si la salida de Hogan, Macho Man, Diesel Razor Ramon, el propio X-Pac (como 1-2-3 Kid) y otros, no hubiera sido superada por McMahon, o si el CMLL no ha sobrevivido a la formación de Los Perros del Mal; si AJPW hubiera caído tras la muerte de Giant Baba y el posterior exilio que dio origen a Pro Wrestling Noah, entonces creeríamos, como lo hacen los ojos menos analíticos, que la partida de algún luchador o luchadora puede enterrar a Triple A. Visiones catastrofistas y necedades de quienes se resisten al cambio: 18 años y medio y la empresa que fundó Antonio Peña luce más fuerte que nunca.
sábado, 9 de octubre de 2010
WWE: ¡Se acabó la fiesta!... ¿Que qué?
Con esta panorámica publicada por Super Luchas de la más reciente función de la WWE en el Palacio de los Deportes, nos preguntamos qué pasó con los grandes llenos conseguidos por anteriores houseshows de la empresa norteamericana en México. La respuesta es sencilla y considera básicamente dos factores: en primer lugar, el público está saturado de contenidos de WWE no sólo en los programas que tiene tanto por TV abierta como por sistemas de paga, y ya se empiza a dar cuenta de que las luchas presentadas en sus houseshows disfrazados con el rimbombante "Live Tour", son únicamente combates sin importancia para las líneas de historia de sus programas y PPV's, con sucesos que ni siquiera serán merecedores de entrar al estricto conteo estadístico de la empresa McMahon.
El segundo factor es un poco más complejo, pero a todos nos resultará lógico: WWE realizó sendos estudios de mercado antes de ingresar por la puerta grande al mercado nacional, estudios que incluían el cuestionar al público sobre sus preferencias en cuanto a lucha mexicana, específicamente con la pregunta de si el espectador veía AAA o el CMLL y con qué frecuencia; esta estrategia es habitual cuando una transnacional va a arribar a un nuevo mercado. WWE Inc. se dio cuenta de que, pese a la gran popularidad y competitividad de la lucha libre mexicana, el connacional suele volverse amigo de lo extranjero y renegar de lo hecho en México, máxime que la lucha libre tiene la característica de contar con miles de aficionados de clóset, que reniegan de su gusto por este espectáculo, pero bien que adoran a La Parka, Cibernético o Místico.
Los primeros pasos de WWE en México fueron avasalladores, desde la primera vez que pisaron el Palacio y desde que arribaron a Televisa y TV Azteca. Parecen haber tomado en cuenta los factores necesarios para un éxito rotundo, sin embargo, u omitieron un pequeño detalle o lo asumieron como riesgo calculado: México es un país de modas. Salvo notables excepciones, como Chabelo o el Chavo del Ocho, pocos productos comerciales se mantienen vigentes y populares en la televisión por lapsos indefinidos. El tiempo de caducidad de una moda en nuestro país es corto, y la WWE está enfocada en un sector de mercado que no necesariamente es aficionado a la lucha libre mexicana. Lejos de ello, tal perfil de consumidor es el que se obsesiona con el producto televisivo de moda. Esta numerosa porción de la audiencia, compuesta en su mayoría por niños y adolescentes, ha visto desfilar grandes pasiones en los últimos veinte años: desde notables series de animación como He-Man, Los Thundercats, Los Caballeros del Zodiaco, hasta los productos más burdos como Sponge Bob, Mighty Morphin Power Rangers, Barney y RBD. Y todo lo que sube tiene que bajar: así como un día se apasionan por estos contenidos, al día siguiente los olvidan, como si nada hubiera pasado, y se introducen en el mágico mundo del nuevo show de moda. WWE parece estar comenzando el declive en este círculo, donde su derrota en el mercado mexicano parece estar sellada.
Si sumamos ambos factores, la toma de conciencia sobre lo irrelevantes que son los houseshows de WWE en México para la propia empresa (elemento no comparable con un evento sin TV de México, donde los fans pueden tomarse fotos y hasta conversar con los estrellas), además de el factor "moda", a la WWE parece depararle un inevitable olvido, pues no ha podido, y seguro no podrá, acabar con la afición fiel y conocedora de las empresas mexicanas, que no gusta del aburrido show que presentan en sus programas, mismos que una vez, en la era de las Monday Night Wars, fueron creativos y atrayentes, pero que ahora no hace sino convertirse en una caricatura más, con He-Man Cena acabando con Skeletor Orton una y otra vez durante más de tres años.
La lucha libre mexicana se reinventa: AAA lo hace casi en cada función, mientras el CMLL tuvo que echar mano hasta de la piratería de personajes como Psicosis, Alebrije, Charly Manson e Histeria, para poder dar un toque innovador a su arcaico producto; con esto basta para que la lucha libre mexicana siga de pie, pues su fiel público deplora el show de las "marcas" de McMahon y lo hace con conocimiento de causa. Probablemente si WWE hubiera aparecido en televisión abierta cuando tenía a estrellas como Stone Cold Steve Austin y The Rock, la historia sería otra, pero en los hechos vemos que la popularidad de sus shows va decreciendo. Al menos, para muchos fans capitalinos de bajos ingresos, ya no vale la pena pagar media quincena de sueldo para ir a ver cinco minutos en el ring al "maestro saijajin" aplicando el "ajustador de actitud". La única actitud que se ajustará será la de Vince McMahon, cuando los ratings ya no permitan a Televisa y TV Azteca mantener al aire sus programas. Ese momento, afortunadamente, parece estar más cerca. Y Pietrasanta podrá ir a narrar para IWL.
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